Monday, September 23, 2019

Primer juego: Cuna de lobas 2.0 (22/09/19)



Discordias-B VS Cuna de lobas 2.0

Alineación

Blockers
- Pepper #400
- The Saury #7
- Dark lady #24
- La chule # 27
- Pato Stef # 2910 
- Yaka-yo #4

Jammers
- Aleja #30
- Black magic #13
- Auri #16
- Dianazepam #500
- Valkiria #26

Híbridos
- Fer Oz #464

Coach
- Moicano #25

Bench coach
- XL #311





Gracias a nuestra porra presencial: Karen, Lupita, Alan (amigouuu), Alex, Indira, Adrián, Pepe, la hermana de Ara (perdón, no sé como se llama): sus gritos y presencia nos inyectaron un montón de fuerza y ganas.

Sobre todo, gracias a todos los que han estado involucrados antes, durante, y después de empezar este proyecto, mantener un nombre ya conocido en alto no es fácil, pero, estamos haciendo nuestro máximo esfuerzo. Gracias a las veteranas del equipo original por confiar en nosotros para continuar con esta historia.

Familiares, amigos, conocidos y colados: todos somos manada, todos formamos parte del roller derby.



#cunadelobas #mimanadafavorita #rollerderby #lobaslove 

Friday, September 20, 2019

OUT

I'm not afraid, of standing out
A hundred demons messing with my head again
I won't pretend, I won't back down
I'm not afraid, of standing out

I tried to face them
They got me going insane
I tried to race them
But I can't keep them at bay
The same old play list
That keeps on making me prey
So I go, I go, I go

Well I don't want to stop and see
The critic of the day
So I'm just gonna let them be
They're getting in my way
It feels like Armageddon
But without the catchy name
It's plain to see, plain to see
I won't let them fuck with me

I'm not afraid, of standing out
A hundred demons messing with my head again
I won't pretend, I won't back down
I'm not afraid, of standing out
I'm not afraid, I'm not afraid
I'm not afraid, I'm not afraid

I tried to face them
They got me going insane
I tried to race them
But I can't keep them at bay
The same old play list
That keeps on making me prey
So I go, I go, I go

Well I don't want to stop and see
The critic of the day
So I'm just gonna let them be
They're getting in my way
It feels like Armageddon
But without the catchy name
It's plain to see, plain to see
I won't let them fuck with me

I'm not afraid, of standing out
A hundred demons messing with my head again
I won't pretend, I won't back down
I'm not afraid, of standing out
I'm not afraid of standing out
I'm not afraid of standing out

Well I don't want to stop and see
The critic of the day
So I'm just gonna let them be
They're getting in my way
It feels like Armageddon
But without the catchy name
It's plain to see, plain to see
I won't let them fuck with me

I'm not afraid, of standing out
A hundred demons messing with my head again
I won't pretend, I won't back down
I'm not afraid, of standing out
I'm not afraid of standing out
I'm not afraid of standing out

No hiding now, (now) it's all I know
So many voices telling me it's time to go (go)
I won't pretend, I won't back down
I'm not afraid, of standing out

I'm not afraid, I'm not afraid (Hey! Hey!)
I'm not afraid, I'm not afraid (Hey! Hey!)

Thursday, September 19, 2019

vivir es roller derby

Mi nombre es Diana.
Tengo 35 años.
Creo que siempre he sido jammer en esta historia que protagonizo llamada vida (aunque a veces, también he jugado en la posición de bloqueadora).

Los partidos jugados hasta hoy, han sido contra equipos muy fuertes y mixtos en ocasiones: barreras de ansiedad y depresión, jammer contrario machista, equipos muy unidos de situaciones y personas que parecen inverosímiles si las platico, y justo cuando crees que has pasado a la barrera más difícil de todas, y te preparas para salir a toda velocidad, te golpea un bloqueador que salió de la nada con algo que no esperabas (robo, muerte, abuso, desempleo, etcétera) y al suelo.

Cada partido (etapa o dificultad que he atravesado) me ha obligado a empujar más fuerte, a buscar el hueco para escurrirme, prepararme para un golpe cada vez más fuerte, y a veces, cambiar constantemente la estrategia para poder salir de la barrera que me detiene el paso, y, con ayuda de mi propia barrera (toda esa gente que ha estado para ayudarme a salir de cualquier dificultad que he enfrentado hasta hoy, y a quienes agradezco de modo infinito con el corazón en la mano), me han abierto el hueco, me han extendido el brazo y me han mandado a volar lejos de los bloqueos letales cuando ya no doy para más, porque mi cabeza o mi corazón están saturados.

Como en cada encuentro, hay un motor que desata el catalizador interno que se necesita para llegar con todo a romper la barrera (frustración, enojo, miedo, decepción, alegría, confianza, agilidad). He tratado de pensar que los momentos iniciales del jam solo dependen de mi, de mi concentración, de que tan lejos dejo todo lo que está alrededor. Y a veces me olvido de que mi barrera está conmigo: dando soporte, viendo situaciones de juego que yo no veo, ayudando para dejarme pasar.

Punto ganado, punto quedado... (experiencia ganada, lección aprendida).

Veo mi vida desde este enfoque y con esta similitud.

La diferencia es que no todos mis jams son de dos minutos.

Ni todos los partidos son de una hora, con dos periodos de treinta minutos.

Pero en esencia es igual: si eres jammer, tienes que salir de la barrera; si eres bloqueadora, tienes que evitar que el jammer contrario te derribe y te sobrepase, tienes que ayudar a tu jammer a pasar para anotar puntos a como dé lugar, tienes que recibir y dar golpes, tienes el poder de sacar a tu contrincante del track.

Sobra decir que en cualquiera posición, debes saber que se puede (y no) hacer, como en la vida: cuestiones legales, financieras, civiles, de tránsito, de turista, y un largo etcétera. Y, como en el roller derby, la falta o falla ante cualquier cuestión de este tipo, acarrea consecuencias. 

Dentro y fuera del track hay mucha gente y/o situaciones o pruebas que forman parte del enorme trabajo que se requiere para llevar un partido a cabo: NSO, árbitros, jugadores, afición. Casi como la vida misma.

Vivir es roller derby: en un jam infinito con rivales fuertes, y otros ya conocidos. Es jugar todas las posiciones, alternando de vez en cuando pero siempre, siempre siempre el objetivo es hacer la mayor cantidad de puntos por cada jam, y ganar cada partido (también se pierde, pero el no ya lo tengo, siempre busco lo contrario, por necia y aferrada).

Wednesday, July 17, 2019

Blue

never seen a blue sky 
yeah I can feel it reaching out 
and moving closer 
there's something about blue 
asked myself what it's all for 
you know the funny thing about it 
I couldn't answer 
no I couldn't answer 

things have turned a deeper shade of blue 
and images that might be real 
may be illusion 
keep flashing off and on 
free 
wanna be free 
gonna be free 
and move among the stars 
you know they really aren't so far 
feels so free 
gotta know free 
please 
don't wake me from the dream 
it's really everything it seemed 
I'm so free 
no black and white in the blue 

everything is clearer now 
life is just a dream you know 
that's never ending 
I'm ascending











(décimo aniversario luctuoso de Julián García Soto)

Thursday, July 4, 2019

4 de julio

2002. Era un jueves. Tenía 18 años.

Presentaba el penúltimo de mis exámenes finales de la preparatoria. Tenía que estudiar hasta quemarme las pestañas con el de ciencias de la salud que presentaría al día siguiente. Estaba a nada de terminar una etapa estudiantil más sin rumbo sin decisión sobre mi futuro, sin planes, sin fichas de admisión para las universidades.

Ese día llovió en la Laguna (lo recuerdo bien, porque en mi trayecto de regreso a casa estaba aterrorizada de que mi falda de lana a cuadros se mojara y se encogiera y alguien hizo una broma muy pesada al respecto sobre mojarla a propósito, para ver si sucedía).

Hice un trayecto de ida que se me hizo eterno hacia mis destino. Me planté fuera de una casa, toqué la puerta, no obtuve respuesta... siempre he sido muy resuelta de cumplir mis amenazas, más que mis promesas. Estaba por marcharme, derrotada, un tanto frustrada y pensé: no sucederá hoy... y de repente, la puerta se abrió.

Ese día, con plena consciencia de mis decisiones (y hacerle frente a todas sus posibles consecuencias) me levanté con la firme convicción de dejar mi primera piedra a un lado del camino, una que venía cargando y que, si bien, antes no me molestaba, me percaté de que no la quería seguir cargando hacia mis planes del futuro, los cuales ni siquiera había elaborado, pero estaba muy segura de no querer llevarla más, ni conmigo, ni para mi.

Me vestí con ropa que me hacía sentirme firme y fuerte ante la decisión de soltar esa enorme roca moral y tabú que no quería arrastrar más. Y me dispuse a ir a lanzarla de un barranco, en sentido figurado, muy lejos de mi haber. Y lo logré. Con la colaboración activa de una persona, a quien, le conté mis planes, y me dijo "es una gran decisión"; recuerdo que preguntó "y, ¿por qué yo?" y contesté "porque si alguien va a ayudarme en esto, necesito que no me juzgue por mi decisión, porque, no cualquiera te apoya en tus momentos cruciales aún sabiendo que es una herramienta para alcanzar un fin".

Y después de un par de horas, volví a casa, libre de esa carga: mental, moral y físicamente hablando yo me sentía genial. Haciendo el mismo traslado que me pareció eterno y hermoso al mismo tiempo, muy gratificante.

Una sonrisa iluminaba mis rostro la mañana siguiente. No recuerdo haber estudiado mucho para el examen antes de haberme ido a dormir, sin embargo, fue el más alto que califiqué de todas las materias que tuve ese semestre.

Era una nueva versión de mi. Que se reconoció victoriosa de su decisión y, sin resultados adversos, se sentía enorme de haberse tragado al mundo entero, y poder sentirlo dentro de su garganta.

Más ligera.
Más despreocupada.
Más libre.
Más atrabancada.
17 años han pasado...

Monday, June 17, 2019

Prendas rituales

Siempre he tenido una extraña predilección al escoger determinadas prendas de vestir y/o accesorios, según la ocasión: bodas, fiestas, salidas al cafecito con amistades, ropa ligera para viajar, zapatos o tenis determinados...

En días pasados, recordé mi atuendo completo (con todo y detalles) de ciertos eventos que han marcado mi historia. Incluso, al evocar dichas memorias, hubo otros detalles no en torno a la ropa, sino a lo que sucedió en dicha ocasión, y cuyo detonante fue un simple recuerdo, una fecha significativa.

Tal vez la seguridad o determinación que muestro ante la vida se debe mucho a la ropa que elegí ponerme ese día, o a que estaba pensada para ese fin en específico. Igual sucede con los colores; le perdí el miedo a usar determinados tonos que hace unos 20 años ni en sueños me hubiera atrevido a pensar en adquirir (abarcando desde el espectro del calzado y los esmaltes para uñas, hasta la ropa interior).

Hay prendas que ya no conservo por diversas razones: ya no me gusta, ya no me queda, no me lo pongo, me lo regalaron y no me gustó, nunca me quedó y no lo mandé a arreglar, se rompió hasta que no dio más de si. Y paulatinamente, me he ido deshaciendo, a lo largo de los años, de dichas cosas que ya no quería conservar por malos recuerdos, o por otros motivos (como los arriba mencionados). 

Es difícil despedirse de una prenda que significa tanto, por el esfuerzo que requirió para su compra , o porque es un apego sentimental; otras tantas veces es mucho más sencillo. Otras veces me da coraje tener ropa que adoro y que ya no me queda, debido a la metamorfosis que mi cuerpo ha sufrido últimamente (sobre todo, después del embarazo y el puerperio, así como el practicar roller derby de manera más constante), y lo que me falta.

Siempre habrá retratos en mi memoria de determinados momentos enmarcados por la ropa, recuerdos que me hacen sonreír, y detalles que a través de un color, una prenda, una palabra, una canción, se me vendrán a la cabeza cuando los evoque nuevamente a través de otras conexiones cuando no pueda obligarme a desatar todo de un jalón... y también algunas veces me van a hacer llorar.

Monday, June 10, 2019

Al vacío

Todo parece estar
Queriendo cerrar una herida
Lejos de abandonar
Cerca de una despedida

No quiero más
Verte pasar
Solo me quiero sentar a esperar

Lo fueron a matar
Y lo dejaron con vida
Sin sospechar
Que todavía respira

No quiero más
Verte pasar
Solo me quiero sentar a esperar

Que saltes al vacío y que no vuelvas nunca
Y que toda tu vida te mate la culpa 
de haberme robado una parte del alma
y es lo que a vos te hace falta
alejarte de acá

Vos querés enseñar
pero te faltan ideas
vos sabés señalar
pero esperá que te vean

No quiero más
Verte pasar
Solo me quiero sentar a esperar y rogar

Que saltes al vacío y que no vuelvas nunca
Y que toda tu vida te mate la culpa 
de haberme robado una parte del alma
y es lo que a vos te hace falta
alejarte de acá

Que saltes al vacío y que no vuelvas nunca
Y que toda tu vida te mate la culpa 
de haberme robado una parte del alma
y es lo que a vos te hace falta
alejarte de acá

Alejarte de acá...




No te va gustar

Sunday, June 9, 2019

Habilidades mínimas

A pesar de los nervios que sentíamos como grupo en general, nos fue mejor de lo que imaginábamos (y vamos por más).

Caídas, posturas rígidas para cambiar, vicios para eliminar, corregir arranques, miedo a brincar, no dominar la velocidad.

Números para subir.

Números para bajar.

Estoy muy contenta de que nos la hayamos rifado hasta nuestro límite personal.

#cunadelobas #mimanadafavorita #rollerderby



Saturday, June 8, 2019

Final fantasy quotes

Thanks for the support, but I never miss my target.

Irvine Kinneas
Final Fantasy VIII

Tuesday, June 4, 2019

Lidiar con el peso y talla

Hace unos 15 años tuve una racha de pérdida de peso post-truene terrible; de ser talla 9 de jeans (sin stretch) a ser talla 0 en cuestión de menos de dos meses. pesaba 45 kg. Después 43kg. Ocurrió durante el verano de 2004.

Nancy solía estar preocupada porque insistía en que de seguro había dejado de comer debido a la tristeza, cuando en realidad, estaba en una crisis de ansiedad permanente, comiendo en cada oportunidad que tenía, y en las cantidades descomunales que suelo hacerlo. Trataba de pasar la mayor parte de mi tiempo fuera de casa, lejos de la escuela, y siempre, comiendo para estar haciendo algo.

Empecé a estancarme en talla 3 alrededor de agosto o septiembre del mismo año... Lo primero que me sacó de onda fue tener que conseguir ropa nueva, a pesar del poco presupuesto estudiantil con el que tenía que malabarear en esa época, la poderosa ropa de la fayuca me salvó. En segunda, ver como lo que quedaba de mi (en mi) era a alguien a quien yo no reconocía. Acostumbrarme a ver a mi nuevo yo fue complicado. Aparte odiaba no encontrar cosas de mi nueva talla. Y de cosas que me gustaran ni hablemos... siempre he sido flaca, pero antes de eso, yo consideraba que para mis 45 kg, tenía algo de forma, no era de esas flacas planas (al menos, no del trasero).

Permanecí estática en esa talla (fluctuando, según materiales y cortes) entre talla 1 y 3 americanas, a veces 0R, a veces el mismo 3 me quedaba enorme. Nuevamente volví al 0 cuando me dio tifoidea una semana antes de cumplir 25 años (en marzo de 2009); duré un par de meses así hasta que de plano me recuperé, y vino también un aumento de peso: de haber llegado nuevamente a los 43 kg, subí a 48 kg, y luego a 50 kg. Seguía manteniendo de nuevo talla 3, a pesar de salir a patinar los dominos en la vía recreactiva.

Trataba de sacarle jugo a mi nueva anatomía, experimenté mucho haciendo fotos caseras.

Entre 2010 y 2011 tuve tifoidea nuevamente, y luego brucelosis; permanecí en talla y peso después de algunos meses de salir y entrar en ambas enfermedades con sus respectivas recaídas. Fue una época de mucho desgaste calórico, emocional, corporal, laboral... entré nuevamente en depresión en 2011 y decidí abandonar la cocina por voluntad propia. Como ya estaba acostumbrada a que de repente la ropa me dejara de quedar, me hice de la costumbre en ese periodo de usar todos los vestidos y faldas disponibles en el guardarropa. No comía porque a veces no tenía ganas. Después del desempleo, a veces ni comer me levantaba el ánimo; estaba muy agotada en muchos aspectos. Durante el periodo de recuperación de la operación de los ojos, estuve muy ida respecto al tema de la comida, de preocuparme por como me veía. Simplemente no me interesaba.

2012: 52 kg. Ya tenía empleo entonces, tenía ganas de volver a cocinar, tenía otras cosas en la cabeza como objetivo. Me alejé de ciertas personas que era necesario purgar del sórdido 2011, me acerqué a otras que habían estado vagando por allí, en la distancia, intermitentes, desde hacía muchos años; nuestro lazo se hizo más profundo y fuerte. Empecé a coquetearle a la vida, y en 2013, me largué a Cancún, aún sintiéndome la flaca más feliz del planeta.

En 2014 comencé a practicar roller derby; pensé que eso no me iba a afectar, dado el ritmo de trabajo que debía cubrir y ausentarme obligatoriamente de la práctica 15 días o más, por eventualidades a cubrir.

Fue hasta 2015 que, por cuestiones de embarazo, volví a dejar la talla 3 un rato. Era otra etapa diferente, mi anatomía ya se había acostumbrado a cargar determinado peso y yo a estar finalmente, en la misma talla a la que ya me había acostumbrado, después de tantos años. Y viene el vertiginoso aumento de peso, masa y volumen que conlleva acarrear un bebé en el vientre, la cuestión de genética, el propio cuerpo, la elasticidad de la piel, las hormonas revueltas. Conseguir unos pantalones para el trabajo fue una tarea complicada. Sólo  compré unos, y eran exclusivamente para ese fin. En casa, afortunadamente la mayoría de mis vestidos me acompañó hasta el final.

Tuve que conseguir unos pantalones de emergencia unos días antes de que concluyera mi incapacidad de maternidad, ya que no podía ir tan campante en vestido a trabajar; dejé los pantalones talla 9 en cerca de dos meses. Mi hermana me heredó sus pantalones talla 7 que boté en menos de un mes, y seguía descendiendo paulatinamente, hasta estancarse unos 6 meses en talla 5.  Tardé dos años completos (sin forzar a mi hermoso e inteligente cuerpo), para volver a entrar en mis ya añejos pantalones talla 3... y en seis meses, nuevamente, me divorcié de ellos, debido a que volví de manera más regular al roller derby.

Aproximadamente, cada 8 meses estoy dejando algún pantalón abandonado y sin amor, porque mi anatomía está cambiando debido al esfuerzo que supone hacer suertes en patines y la exigencia que esto me implica.

Justo esta mañana, me subieron unos jeans talla 27 (sin stretch) pero no me cerraron en absoluto. Estuve a punto de romper en llanto, pero se me hacía tarde y mejor, me los safé como pude, y luego veo a quién se los heredaré. Según Pako "es el precio a pagar por patinar".

Estoy entrando en el conflicto nuevamente de ver a mi nueva versión de mi, en el espejo, a diario, dejando pantalones casi nuevos. Tratando de adaptarme nuevamente al cambio... a mi nuevo yo.

(Casi lloro y me traumo porque otra vez tengo que estar readaptándome al cambio pero en un periodo más brusco de tiempo, y me resulta un tanto complicado, encontrar un balance entre jeans que me queden, me gusten y no encariñarme tanto).