Monday, February 6, 2012

noviembre en la Laguna

según yo iba por tres días, y termné quedándome más de lo que cualquiera esperaba...

francamente desde que dejé mi casa, rara vez vuelvo de visita y/o por periodos prolongados, la mayor parte de las veces se ha debido a cuestiones de trabajo, pero, en esta ocasión mi móvil de visita era otro y las obligaciones laborales no existían puesto que, estaba desempleada

llevaba ya dos años posponiendo el plan de operarme los ojos, primero no se realizó por falta de recursos económicos, y después por falta de tiempo, pero ahora que tenía un poco de ambos recursos en mi mano decidí emprender la faena para bien (o para mal) o para destinar ese dinero a algo más en caso de que me dieran las gracias después de los resultados de los análisis...

y desde que me iba a ir empezaron las cosas, no sé si eran advertencias del destino de que no debía ir a Torreón o de que no debería realizar los estudios pre-operatorios

primero me cae una "prueba" de quince días para obtener un trabajo, en donde, por cierto, la encargada de RH se mostró bastante pedante y con un sentido de urgencia que ya cuando llegué a la entrevista y me di cuenta de cómo funcionaba el sistema "administrativo de ingeniería" dije: ¡¿así o más rural y para eso tanta prisa?! 4 ingenieros en el área haciendo cálculos de plantilla operativa, nóminas y tiempos estándar A MANO (indignante para cualquier persona que crea que el ensamblar zapatos no es trabajo arteasanal, y también para cualquier persona medianamente capacitada en el uso de excel); no era suficiente eso cuando ya en dos ocasiones anteriores en visitas que hice a mi tierra natal me cancelaron las citas con menos de 8 horas de anticipación (claro, las recepcionistas de la clínica hacen caso omiso de la información que una proporciona por ser NO RESIDENTE DE LA LAGUNA y les vale madre, como si los boletos de autobús foráneo costaran 3 jodidos pesos y uno dispusiera de tiempo a lo bestia ¬¬).

así que ahí estaba yo, ese viernes a las 6 pm con una maleta para 3 días con ropa de invierno y colores obscuros para poder salir de casa sin cargar una chamarra, con la paga de la semana íntegra recién cobrada, la lonchera con el cierre descompuesto y habiendo encargado a las mascotas a un adulto responsable y esperando volver con buenas noticias el lunes y desde que agarré el camión para ir a la central se fue mi plan de abordar a las 8 al demonio ¬¬ así que recurrí a la rutina de siempre: ir a la soriana más cercana, comprar algo en la panadería para cenar, algo para beber, entrar a las instalaciones sanitarias antes de abordar el autobús para cepillar mis dientes y disponerme a dormir como oso durante las siguientes 9 horas, y en serio, me quería quedar despierta a ver El príncipe de Persia, pero mi cansancio pudo más.

y nuevamente me la jugaron: no había quien me realizara los estudios porque para mi desgracia llegué justo el día de la campaña de operaciones en pro de los niños con estrabismo que la institución hace dos veces al año de forma altruista (lléveme la chingada, pensé que estaba salada y no debía operarme jamás en la vida ni debía intentarlo), pero ahí voy como buena terca a cambiar la cita al lunes siguiente, so pena de perder el día de trabajo en la prueba además de que si estaba enferma de la garganta y tenía un buen back up médico que me hiciera el paro: Nancy y su receta médica firmada para justificar mi semi afónica voz!

lunes de estudios y andar con las pupilas dilatadas como panda drogado a las 3 de la mañana, y correr como loca desesperada para alcanzar al médico para que me interpretara y me dijera si era o no candidata, porque nuevamente, el eficiente cuerpo de recepcionistas amenazó con que se iba de viaje y volvía hasta dentro de 15 días más, y ¡¡TOMEN!! al día siguiente ya estaba yo muy sentada en el quirófano esperando pasar a la sala xD en su cara malas-pasadoras-de-recados!!

así que como todo se resolvió favorablemente, estaba ya dormida y sin ahorros en mi cuenta bancaria en casa de mi madre esperando a que me diera la hora de comer-cenar para volver a dormir después de mi intervención, en la que le boté un aparatito con mi ojo izquierdo al médico como 3 veces  no le causó mucha gracia que digamos jeje

y así comenzó la recuperación: lenta y aburrida ya que la mayor parte del tiempo me la pasé a puerta cerrada en la casa de piso de desperdicio de mármol que me vio hasta mis 23 cuando decidí que no quería morirme en ella espiritual y físicamente, viendo televisión por cable, otras veces enredando hilo en pequeños carretes, cocinando, lavando ropa en el lavadero, durmiendo, y pintando

tuve tal vez demasiado tiempo para pensar en mucha cosas que había estado ignorando, y recapitulé sobre lo malo que había sido el 2011 para mi en términos generales, así que empecé a tomar decisiones, a mandar a la basura lo que no sirve físicamente, emocional, verbal y humanamente hablando y ya quería que se terminara ese horrible año, que de inicio a fin puedo decir al momento de redactar esta nota que si fue un ASCO de año de principio a fin, con sus salvedades como la boda de mi mejor amigo, ver a mis dos socias y amigas con sus niños y haber hecho muchas estupideces por gente que no vale la pena y casi perder el empleo... hasta que sucedió =P

cuando caminé por las desiertas calles de noviembre y diciembre con el quemante sol sobre mis hombros recorriendo tianguis cual alegre desempleada con algo de dinero en mis bolsillos (justificando mi larga estancia compré algunas prendas), al ver el desolado paisaje de la plaza de armas que aún no se recupera de la helada del año anterior, y ver más movimiento ciudadano en diversas horas del día, me hizo sentir mejor, más segura, pero no blindada en mi caminata como antes solía ser, cuando yo creía que era a prueba de las cosas que suceden en las ciudades pequeñas o grandes a diario: asesinatos, asaltos, violencia, etcétera


en algunos puntos de mi vida, estas vacaciones obligatorias por falta de recursos para volver al mes de ser intervenida me dejaron muy serena en algunos aspectos, me di cuenta de otros un tanto feos, y tristes que no se pueden cambiar, y me reiteró que "a todo se acostumbra uno muy rápido"...

y aún así no me comí el lonche de adobada que tanto se me antojó por una pinche depresión chafa que me duró como dos días al perder mi recién adquirida oferta de trabajo por intervenirme sin avisar (nuevamente, esa fulana de RH es la peor que me ha tocado hasta ahora, si bien que le dije eso desde un inicio pero "a palabras necias..."