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Tuesday, June 4, 2019

Lidiar con el peso y talla

Hace unos 15 años tuve una racha de pérdida de peso post-truene terrible; de ser talla 9 de jeans (sin stretch) a ser talla 0 en cuestión de menos de dos meses. pesaba 45 kg. Después 43kg. Ocurrió durante el verano de 2004.

Nancy solía estar preocupada porque insistía en que de seguro había dejado de comer debido a la tristeza, cuando en realidad, estaba en una crisis de ansiedad permanente, comiendo en cada oportunidad que tenía, y en las cantidades descomunales que suelo hacerlo. Trataba de pasar la mayor parte de mi tiempo fuera de casa, lejos de la escuela, y siempre, comiendo para estar haciendo algo.

Empecé a estancarme en talla 3 alrededor de agosto o septiembre del mismo año... Lo primero que me sacó de onda fue tener que conseguir ropa nueva, a pesar del poco presupuesto estudiantil con el que tenía que malabarear en esa época, la poderosa ropa de la fayuca me salvó. En segunda, ver como lo que quedaba de mi (en mi) era a alguien a quien yo no reconocía. Acostumbrarme a ver a mi nuevo yo fue complicado. Aparte odiaba no encontrar cosas de mi nueva talla. Y de cosas que me gustaran ni hablemos... siempre he sido flaca, pero antes de eso, yo consideraba que para mis 45 kg, tenía algo de forma, no era de esas flacas planas (al menos, no del trasero).

Permanecí estática en esa talla (fluctuando, según materiales y cortes) entre talla 1 y 3 americanas, a veces 0R, a veces el mismo 3 me quedaba enorme. Nuevamente volví al 0 cuando me dio tifoidea una semana antes de cumplir 25 años (en marzo de 2009); duré un par de meses así hasta que de plano me recuperé, y vino también un aumento de peso: de haber llegado nuevamente a los 43 kg, subí a 48 kg, y luego a 50 kg. Seguía manteniendo de nuevo talla 3, a pesar de salir a patinar los dominos en la vía recreactiva.

Trataba de sacarle jugo a mi nueva anatomía, experimenté mucho haciendo fotos caseras.

Entre 2010 y 2011 tuve tifoidea nuevamente, y luego brucelosis; permanecí en talla y peso después de algunos meses de salir y entrar en ambas enfermedades con sus respectivas recaídas. Fue una época de mucho desgaste calórico, emocional, corporal, laboral... entré nuevamente en depresión en 2011 y decidí abandonar la cocina por voluntad propia. Como ya estaba acostumbrada a que de repente la ropa me dejara de quedar, me hice de la costumbre en ese periodo de usar todos los vestidos y faldas disponibles en el guardarropa. No comía porque a veces no tenía ganas. Después del desempleo, a veces ni comer me levantaba el ánimo; estaba muy agotada en muchos aspectos. Durante el periodo de recuperación de la operación de los ojos, estuve muy ida respecto al tema de la comida, de preocuparme por como me veía. Simplemente no me interesaba.

2012: 52 kg. Ya tenía empleo entonces, tenía ganas de volver a cocinar, tenía otras cosas en la cabeza como objetivo. Me alejé de ciertas personas que era necesario purgar del sórdido 2011, me acerqué a otras que habían estado vagando por allí, en la distancia, intermitentes, desde hacía muchos años; nuestro lazo se hizo más profundo y fuerte. Empecé a coquetearle a la vida, y en 2013, me largué a Cancún, aún sintiéndome la flaca más feliz del planeta.

En 2014 comencé a practicar roller derby; pensé que eso no me iba a afectar, dado el ritmo de trabajo que debía cubrir y ausentarme obligatoriamente de la práctica 15 días o más, por eventualidades a cubrir.

Fue hasta 2015 que, por cuestiones de embarazo, volví a dejar la talla 3 un rato. Era otra etapa diferente, mi anatomía ya se había acostumbrado a cargar determinado peso y yo a estar finalmente, en la misma talla a la que ya me había acostumbrado, después de tantos años. Y viene el vertiginoso aumento de peso, masa y volumen que conlleva acarrear un bebé en el vientre, la cuestión de genética, el propio cuerpo, la elasticidad de la piel, las hormonas revueltas. Conseguir unos pantalones para el trabajo fue una tarea complicada. Sólo  compré unos, y eran exclusivamente para ese fin. En casa, afortunadamente la mayoría de mis vestidos me acompañó hasta el final.

Tuve que conseguir unos pantalones de emergencia unos días antes de que concluyera mi incapacidad de maternidad, ya que no podía ir tan campante en vestido a trabajar; dejé los pantalones talla 9 en cerca de dos meses. Mi hermana me heredó sus pantalones talla 7 que boté en menos de un mes, y seguía descendiendo paulatinamente, hasta estancarse unos 6 meses en talla 5.  Tardé dos años completos (sin forzar a mi hermoso e inteligente cuerpo), para volver a entrar en mis ya añejos pantalones talla 3... y en seis meses, nuevamente, me divorcié de ellos, debido a que volví de manera más regular al roller derby.

Aproximadamente, cada 8 meses estoy dejando algún pantalón abandonado y sin amor, porque mi anatomía está cambiando debido al esfuerzo que supone hacer suertes en patines y la exigencia que esto me implica.

Justo esta mañana, me subieron unos jeans talla 27 (sin stretch) pero no me cerraron en absoluto. Estuve a punto de romper en llanto, pero se me hacía tarde y mejor, me los safé como pude, y luego veo a quién se los heredaré. Según Pako "es el precio a pagar por patinar".

Estoy entrando en el conflicto nuevamente de ver a mi nueva versión de mi, en el espejo, a diario, dejando pantalones casi nuevos. Tratando de adaptarme nuevamente al cambio... a mi nuevo yo.

(Casi lloro y me traumo porque otra vez tengo que estar readaptándome al cambio pero en un periodo más brusco de tiempo, y me resulta un tanto complicado, encontrar un balance entre jeans que me queden, me gusten y no encariñarme tanto).

Friday, May 24, 2019

Seco el chingadazo

Agradezco la confianza... no esperaba la noticia.

Friday, April 26, 2019

El mejor equipo

Estar con la persona correcta como compañero de vida (sentimental) puede ser algo difícil de explicar; no todo se trata de amor, dinero, estabilidad, madurez... a veces es una vertiginosa mezcla de lo anterior y mil factores variables más.

A pesar de las buenas y las malas, las feas (horribles pues) y las inesperadas situaciones en las que nos hemos visto, sé que estoy con alguien que me da su apoyo ante todo, a veces moral, a veces económico; a veces da todo lo que puede dar.

Es reconfortante saber que puedes ir caminando en la cuerda floja y te puedes desplomar, porque esa persona ahí va a estar: para no soltarte aunque no puedas más.

Pero, también los compañeros de vida son amigos (de verdad, lo he comprobado), de esos que se juegan hasta el pellejo por ti. Son con quienes haces un "click" increíble. Es difícil de explicar. Sólo se siente, y es recíproco: es esa gente por la que vale la pena el trayecto tanto como el destino final. 

Es esa parte firme que te sostiene cada que sientes que la situación te está sobrepasando: una palabra, un abrazo, una mirada, una opinión... y eso lo cambia todo. Es quien te regala una nueva perspectiva sobre algo que tu no habías considerado, quien te dice lo que no quieres oír cuando menos necesitas oírlo, quien se alegra con tus triunfos y te acompaña en tus batallas, llora tus derrotas y brinda en tu honor.

Se siente bonito saber que hay alguien que, cuando lo necesites, estará para brindarte refugio y hasta una patada para poder avanzar.

Gracias a quienes lo han hecho por mi.
Gracias a quienes se acercaron a mi para poder ser el apoyo que necesitaban.

Tuesday, June 5, 2018

Familia deportiva

Me encuentro inmersa dentro de, lo que yo creía que no me pasaría hace 4 años cuando tuve que elegir una "familia" derby: las opciones que tenia sobre la mesa para comenzar a entrenar en este fabuloso deporte eran Amazonas (con quienes ya me había puesto en contacto vía correo electrónico) o Minervas (de quienes me habló la empleada de la tienda donde fui a cotizar mi equipo).

Recuerdo haber tenido como este conflicto emocional de quedarle mal a las que les hablé primero por irme ante una mejor propuesta. ¿Mejor en qué sentido? Pako me dijo: es como en el fut americano, escoges; revisa la actividad reciente de cada equipo, y decide con quién quieres hacer "familia", puesto que no nada más es decir me gustó el uniforme, conozco a alguna chica, etcétera. Y después de analizarlo, decidí elegir a quienes, tenían reseñas de sus partidos, mostraban actividad local y foránea de sus juegos, estaban vigentes como equipo pues.

Debido a mi complicado rol de turnos de trabajo cuando empecé a practicar, me ausentaba cada 15 días, y mi progreso fue lento en relación a las chicas que empezaron junto conmigo; al cumplir primer año, me enteré de que estaba embarazada y me tuve que bajar de los patines por mi propia seguridad. El regreso de repente se me acomodaba y a veces no (pues entre los horarios de la pequeña, mi cansancio de volver al trabajo y llegar a casa a hacer quehaceres y labores de mamá, el horario de mi pareja, la lluvia, y un largo etcétera), por lo que me tardé en agarrar el rollo un rato... hasta que se empezó a hacer más pequeño cada tiempo de práctica por mucho que me aferrara a llegar a la pista. 

En agosto de 2017, aparentemente iba a debutar junto con las reclutas más recientes en el equipo y de pronto, se cancela el partido porque nadie tiene el nivel mínimo requerido para jugar. Me frustré, renegué, me sentí y me enojé y dejé de ir, en parte porque me tocaba cubrir las vacaciones de una chica de mi departamento en el trabajo a finales de ese mes, otra en septiembre y las últimas en octubre (que también se me atravesó un cuadro de dengue en compañía de mi pareja) y ya para noviembre que iba a ser el nacional en esta Perla Tapatía como sede, ya andaba yo muy desapegada en parte por apática por falta de tiempo y porque, como diario, me enfermé espantoso ese fin de semana y me la pasé tirada en el seguro con suero intravenoso de goteo lento.

Para el séptimo aniversario de la LRDGDL hubo una reunión en las canchas donde entrenamos, una convivencia pequeñita entre todos los que asistimos (con peque incluida), desde las personas que fundaron hasta las más nuevas integrándose al equipo local. Cada quien contó como llegó ahí en materia del deporte; yo dije que por aferrada iba a seguir en pie.

Por ahí de marzo, me reencuentro con una amiga que hice por medio del equipo, y empezamos a hablar de proyectos alternos a nuestros trabajos, entre ellos, la forma en como cada una de nosotras dejó de ir a entrenar por trabajo, falta de tiempo, emprendimiento personal, maternidad... y resultó en una agradable coincidencia que su marido (quien también había dejado de jugar roller derby por poner un negocio propio) estaba reviviendo a uno de los equipos integrantes de la liga, porque a final de cuentas, quiere seguir en estos menesteres y no se acomodan los horarios personales con los recreativos; y en el caso de los hombres, esta temporada ni siquiera se completaron los jugadores y cada integrante, vio con quien jugar "prestado" en otros equipos foráneos en lo que la plantilla se vuelve a reacomodar.

Si algo me gusta, difícilmente puedo desprenderme de ello, así que decidí apoyar el proyecto puesto que para mis horarios laborales y hogareños se acomodaba ¡perfecto! (tuve que hacer unos reajustes a mis días de descanso) pero siento que vale la pena, porque a final de cuentas, es algo que me gusta, me reta, me recuerda el bache fisiológico de salud en el que estuve hace cuatro años y como éste deporte me ayudó a salir bien librada de mis pensamientos pendejos respecto a eso, y como había dicho antes, sigo de aferrada y en pie.

Me acordé de las sabias palabras de "escoger una familia", cuando fuimos a hacer reclutamiento masivo, justo porque ese fue mi punto de partida para elegir a las Minervas por encima de las Amazonas en un inicio, porque, como bien planteó en aquel momento Pako, es compromterese con el equipo. Y si el equipo no es lo que tu quieres o esperas, pues te cambias y ya... sin querer sucedió.

Y como en las familias de sangre: hay gente con la que te llevas de maravilla, hay a quienes no conoces o no te place su compañía y/o convivencia en las reuniones; hay gente con la que compartes aficiones, intereses y gustos, sin importar las edades o ciudades de residencia.

Por cierto, que le dije a un par de amigas que siempre mostraron interés en el deporte o de asistir a juegos a verme dar trancazos para que se unieran al equipo, porque ya no va a existir el impedimento del horarios laboral incompatible con su desplazamiento al término del entrenamiento; veremos si tengo poder de convencimiento...

Thursday, March 8, 2018

momentos indicados



todo cae justo en el momento que debe en tu vida

Saturday, December 31, 2016

Y al final...

Me pongo un tanto nostálgica al hacer mi ya trillado recuento de fin de año, por diversas razones.

Éste año empezó mal de ánimo, muy mal emocionalmente y pues, se derrumbó en febrero. En marzo decidí sacudirme la depresión y tratar de concluir mi embarazo de la manera más serena y sana emocionalmente hablando y en abril mi vida entera dejó de pertenecerme, por ella, mi motor, mi mayor alegría y logro humano. Mayo fue readaptación, junio transición, julio vuelta al trabajo y balanceo de nuestra nueva vida familiar. Agosto de desplazamiento, septiembre de reajuste al roller Derby, octubre de cambio, noviembre de realidad y diciembre esperanzador y de dejar fluir lo que daña, para no echarse para atrás.

Me quebré, me deshice y seguí adelante, no sé cómo, si sé por qué y por quién... y también dudé, de mi misma y de mis decisiones.

Hay muchas personas a quién les debo mi gratitud por los momentos difíciles en los que me apoyaron, escucharon, aconsejaron, regañaron y me hicieron pensar en frío.

Se nos fue 2016, con algunas personas, pero llegaron otras (ser madre junto con dos de mis entrañables amigas y un amigo de preparatoria fue muy chistoso), espero que se lleve también algunas cosas que siguen doliendo en mi memoria.

Goodbye, so long... adieu

Saturday, January 30, 2016

Caos

En este momento mi vida entera entera, la cual creía conocer de pies a cabeza, se desmoronó como un mazapán entre mis manos desde el pasado 23 de diciembre de 2015 ante una corazonada que llevaba ya mucho tiempo sin dejarme conciliar el sueño, y sigue desbaratándose para mi mala fortuna.

Estoy poniendo en duda muchas cosas, estoy dudando de momentos, palabras, situaciones; estoy desconfiando (si, y con fundamentos), no como el clásico trip mental que te pega después de ser sacudido por malas noticias.

Una vez más estoy parada sin brújula ni radar, las circunstancias son distintas, y yo creí que algunas de ellas habían quedado muy atrás, hasta que me las topé de frente y descubrí que nunca se han ido, y no sé cuanto tiempo llevaban ahí justo frente a mi nariz...y peor cosa es que ni me pertenecen a mi, pero me afectan como involucrada en esta historia.

Me siento una vez más la persona más estúpida del mundo por creer... me siento usada, tonta, y decepcionada de quien menos esperé que me fuera a agredir por la espalda.