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Friday, November 12, 2010

la medicina

lo que mejor cura una herida inexplicable es el amor que encierra una empanada de calabaza hecha en casa
un rico pan francés tostado en el comal con mucha mantequilla
un buen menudo el domingo en la mañana con orégano y cebolla y tu cacho de francés, claro!
un abrazo sincero de esos que te aflojan los mocos y no te puedes despegar por pena
las palabras de neta y que te estampa en tu cara un buen amigo (aún cuando no quieras escucharlas y sea el momento en el que menos quieras hacerlo)
una mirada honesta
una canción
una foto
un instante
un viaje inesperado
un plan hecho al momento de ir caminando
la sensación del viento en la cara que se asoma por la ventanilla de un auto en la carretera
un atardecer
...llorar...




there's a million streets to walk out in the city of broken hearts

Saturday, August 1, 2009

just a few minutes


precisamente había estado hablado de ti con un amigo a la hora de la comida
sobre las guayabas en almíbar que te hice alguna vez
el arroz con leche que me dio el pase definitivo un domingo que nos vimos
la época en la que estuvimos juntos

tenía que hablar contigo
sabía que necesitabas escucharlo de viva voz para creerlo
lamento que tuvieras que enterarte tan tarde y de esa forma
quisiera haberte visto en ese terrible momento para no decirnos nada
y preguntarnos que estaba sucediendo en silencio
para vernos después de todo este tiempo y darnos un abrazo como único medio de consuelo
(maldigo no haberme esforzado más para dar contigo)

fue extraño escuchar tu voz, la incertidumbre a través del teléfono
la incredulidad del hecho
mi serenidad para contarte lo que sucedió

sabes que a pesar del tiempo y la distancia estoy
para lo bueno lo malo, y lo feo (como siempre lo he dicho)
para que te rías, me cuestiones o llores incluso
hablar es algo que ayuda bastante cuando no comprendes lo que sucede a tu alrededor

lo que más me extrañó de todo fue que me empezaras a hablar de las maneras misteriosas en las que actúa Dios...

Monday, July 13, 2009

situaciones poco comunes

el 90% de las veces la gente ve otro lado de las cosas que me suceden

o ¿será que la que está mal soy yo?

¿cómo es que alguien puede entender o fabricar una realidad paralela a partir de lo que no se ha dicho o bajo su propia percepción de los hechos?
rara vez el resto de la gente capta el mensaje que realmente quiero transmtir, en mis propios términos (he pensado seriamente que tengo dificultad para expresarme o darme a entender)
el problema es que cuando necesito expresar algo parece que tengo que llegar a un punto límite para que suene realmente a lo que debe sin darle tanta vuelta y entre más rápido, mejor

la solución más efectiva de expresión que he encontrado para transmitir algo sin decir absolutamente nada y regarla a largo plazo, es la cocina =)


Sunday, October 5, 2008

negativas

no fui a ver a Manu Chao el 30 de septiembre
no me dio la gana bañarme esta mañana
no quise quedar mal con el flan del pastel desmadrado ayer
no quiero que sea mañana =S
no he comido algo dulce desde que desperté
no me vendé el tobillo antes de salir en chanclas de mi casa
no me gusta decir lo que nadie quiere oír
no he pagado mis plantillas
no tengo dinero ahorita xD (y cuando si??)
no encontraba el celular que me despertó
no recuerdo haber escuchado si guardaron el pollo descongelado ¬¬
no sé como despegarle la cajeta quemada a mi olla express =(
no puedo dejar de darle vueltas en la cabeza a los cambios
no tengo miedo pero,
no tengo idea de qué va a pasar mañana

(este estado pasivo de incertidubre culminará en cuanto me lleve la mano a la boca)

Tuesday, February 12, 2008

hoy en la cocina: Ídolo, maestra, mujer, amiga y ser humano

La última vez que recuerdo haberme metido a la cocina por amor fue en octubre del año pasado, a manera de regalo que por cierto terminé comiéndome en su mayoría... creo...

Esa solía ser mi válvula de escape entre la época de la preparatoria y la universidad, en medio de mi denominada "guerra contra el mundo"; la cocina era el único sitio físico donde me sentía completa, llena de una sensación de bienestar inexplicable, contenta, segura, inspirada, devastada en ocasiones, defraudada, y todo eso se mezclaba con lo que tenía a la mano y producía un efecto sedante en mi que arrojaba deliciosos resultados a la primera y a veces sin proponérmelo.


Recuerdo que Dante (mi abuelo adoptivo) siempre me decía que debería dedicarme a eso porque todo me quedaba muy rico, a lo cual yo siempre respondía irónicamente (porque así me sentía en ese momento): me gusta hacer cosas dulces porque siento que es la manera de suplir artificialmente lo que le hace falta a mi vida-->dulzura.

Cierto o no mi comentario, era una verdad irrefutable en esa época, donde todo parecía estar tambaleándose constantemente, entre la escuela, amistades, las quedejaron de serlo, ese día memorable en la cocina de la casa de Nancy donde nos dimos cuenta las dos de que estábamos en el círculo de personas equivocado perdiendo nuestro tiempo y energías y de que nuestro pensamiento iba más allá de lo que era "ese" momento.

Válvula de escape o no, a partir de ese momento la terapia para liberarme de cualquier frustración, era estar lavando trastes en casa de Nancy, le pedí que me enseñara a hacer dos o tres cosas simplonas de comer, y pues, ahora gracias a ella sé hacer arroz =).

No era simplemente el camino de todos los días y eldestino su casa, siempre había algo más allá de esa compañía después de la escuela, la cocina reflejaba una especie de "centro de reunión", las cosas más interesantes y profundas sucedían y se decían en la cocina, que siempre hemos agradecido que sea un espacio inerte y no escupa nada de lo que sucedió (por seguridad nacional y anonimato en ocasiones).
Siempre las confesiones dolorosas, risibles, extrañas, los sueños, los planes para el dinero, se decían en la cocina, de su casa o de la mía. Siempre ese místico lugar plagado de recuerdos, de cambios y de aromas era el mejor sitio para sentarse en el suelo y hablar de todo, de nada, de cosas tontas y de causas de nuestra pasajera infelicidad.


El episodio que sigo recordando a carcajadas, fue precisamente en su casa con el arroz rojo, cuando Jorge casi saltó por la ventana de la cocina que daba al patio (y estaba cerrada) al escuchar el sonido que provoca el agua fría que cae sobre el arroz recién terminado de freír y a flama viva aún; no sabemos si quiso saltar por temor a ser quemado, o de miedo por estar distraído, aunque mi recuerdo me lleva hacia la segunda opción por la cara que puso.

Recuerdo también el episodio del "refrigerador de los horrores" que albergaba toda clase de especies vegetales e incluso vivas, como los hongos que estaban coquetamente multiplicándose en un recipiente de vidrio de lo que supusimos con el tiempo, que fue una salsa en algún momento. El comentario de las papas lo dejaré sólo como mención, esperando que te acuerdes de lo que dijiste y que yo antes de atacarme de la risa te di un golpe en el brazo por ello (ahora si me causa mucha risa a la primera, pero en ese momento fue algo que no quería saber ¬¬).
El pollo con tequila, los waffles con danonino y mermelada, los camarones empanizados en una bolsa de casi 2 kilos, el espantoso olor del jugo noni, las papas fritas congeladas, la mayonesa y la catsup... todo eso me evoca recuerdos muy gratos, risibles, tristes, pero sobre todo muy divertidos sobre esa época de estancia en ese lugar que podría definir como mi favorito en cuanto a una casa se refiere.

En medio de lo que llegamos a llamar "el pozo profundo de la depresión/desesperación absoluta", acompañadas de papas fritas en mucho aceite, con mayonesa y catsup, dijimos (y hasta existe un boceto) lo que creíamos que haríamos en el futuro universitario: mudarnos a una casa, tener una mascota que dejara sus patas pintadas por el suelo, la alacena llena de litros de aceite, catsup y mayonesa, y en el refrigerador solo bolsas de papas fritas congeladas, un par de cacerolas, y un sillón rojo de terciopelo falso para sentarnos a comer nuestras papas grasientas y morir de colesterol por estar deprimidas, y limpiarnos el exceso de aceite de los dedos en los brazos del sillón, siendo un par de solteronas malqueridas por los hombres que nos gustaban.

La vida dio demasiadas vueltas en muy poco tiempo, y haciendo memoria de esas conversaciones, de lo que decíamos y queríamos hacer, hay cosas que siguen en pie, y otras se han esfumado por motivos diversos, por la euforia del momento, por la madurez adquirida, por abrir los ojos y por hacer lo que soñamos; ahora yo estoy lejos de mi compañera de andanzas, mientras ella se involucra con sus pacientes día a día, yo estoy en una oficina más de 8 horas diarias, pensando en que fue muy bueno que la vida diera vueltas y nos pusiera donde nos puso, a quienes involucró, conquien nos puso, y por qué... y nos deje ahora, después de 9 años con un buen sabor de boca por seguir en contacto a pesar de las circunstancias, en pie, y en proceso de completar lo que solíamos decir, en la cocina.

Gracias por todo este tiempo Nancy, lo bueno, lo malo, lo feo y lo peor, por las palabras, los golpes, la dicha, la preocupación; por estar cuando no estás y por tratar de estar siempre. Por las enseñanzas de vida y por esa cachetada que casi me tumba los dientes que jamás se me va a olvidar (claro, yo casi te rompo la espalda, verdad?). Por pegarme tus gustos y tus ideas, por compartir, por ser eso que nadie más puede ser en mi vida (la que me dice lo que no quiero oír en el momento en el que menos quiero oírlo)...

Sigo buscando ese sillón rojo...

Tuesday, January 8, 2008

crónica de refrigerador

...ya sea porque puedes o porque sueñas que puedes, comienza. En el atrevimiento hay genialidad, poder y magia...

Durate casi 10 días se alimentó de nuestras espinacas, que fueron sacadas ayer de la parte más baja y trasera del refrigerador sólo porque había que usarlas antes de que se echaran a perder o se quemaran con el frío como las lechugas; nadie notó su existencia, hasta que, en el último manojo mi hermana percibió a ese diminuto ser vivo, que había ocasionado los casi perfectamente redondos agujeros en las hojas del vegetal encontrados antes: una catarina de color naranja que depositó sobre mi dedo y yo como niña de 5 años, le enseñé al sujeto greñudo con la guitarra azul eléctrico que en ese instante ocupaba un espacio con cables, banquitos plásticos y procesadores de sonido; corrí a fotografiarla sin éxito alguno sobre mi dedo pulgar izquierdo, ya que era tan pequeña que se veía sumamente borrosa en la imagen y desistí, abriendo la puerta, fascinada con el animal recorriendo mi dedo, y la deposité en la maceta del jacinto de mi hermana... no sé si siga ahí o haya tomado nuevos rumbos, pero al menos tengo la certeza de que de hambre, era de lo último que se podía morir.