Saturday, August 24, 2024

Sailor moon cosmos

La primera vez que pasaron la serie en televisión abierta, tenía 12 años, era un sábado y estaba enferma de varicela, era febrero de 1996. No recuerdo con exactitud la fecha en la que dieron el último episodio de la serie de los 90 en televisión abierta sinceramente.

Esa primer versión animada, sus películas, la música de fondo y las canciones de cada personaje fueron (y siguen siendo) parte de mi zona preferida para volver a escuchar por nostalgia y oír el gran impacto que tuvieron en mi cuando descubrí cada una de ellas.

La noticia de que existía un proyecto de reanimar la serie más apegada al manga, fue hace como 9 años; recuerdo haber estado embarazada mientras veía los primeros episodios en Crunchyroll justo después de entregar los instrumentos de medición al empezar el turno mientras me cambiaba las botas de trabajo, antes de salir a mi primer rondín de inspecciones. 

Es 2024, tengo 40, ahora estoy enferma de COVID-19 y acaban de subir a Netflix la última parte animada de esta nueva reedición que concluye como el manga número 13, el último, de la saga.

Si bien anunciaron la animación de este último arco alrededor de hace un año, y mencionaron que la voz de Sailor Galaxia sería la grandiosa Megumi Hayashibara, la versión con doblaje al español fue muy esperada por los nuevos fans (y los viejos) de la saga.

De momento, la cereza de este nuevo trozo de pastel fue escuchar como tema de entrada Moonlight densetsu. Lloré, de nostalgia, de felicidad inexplicable. Miré a mi lado, y mi mejor amiga no estaba para compartir este momento y gritar juntas de emoción.

Es un poco triste y extraño darme cuenta de que si bien Sailor Moon ha estado en gran parte de mi vida y jugó como un gran parte aguas entre el final de mi niñez y el principio de mi adolescencia, se siente como un trago pesado difícil de pasar por la garganta. Es el final.

No me gustó el arreglo techno de Todokanu omoi...

Sunday, July 14, 2024

Reflexiones

 Tengo 40 años.

Es un domingo en la noche, veo una serie que transmitían en la tele abierta hace 20 años, a forma de terminar lo que alguna vez empecé y dejé hace unos 8 años después de que terminaron con uno de los personajes  principales...


Mi cabello es una especie de desastre colorido y descolorido también, que oscila entre el rosa, violeta, morado, algunas mechas que se suponía deberían haber quedado verdes pero en realidad, se ven azules. Por mi falta de pericia en el asunto, siento que tengo algunas partes dañadas por exceso de decolorante y tiempo de pose.


Estoy en pijama, en el sillón justo frente al televisor, bebiendo vino tinto y esperando poder sobrellevar mi turno de trabajo mañana (siempre se sale algo de control).


Es curioso como uno imagina que va a ser la vida adulta... yo no tenía idea (y no tengo aún) de como iba a ir ser la mía. Sigo improvisando prácticamente cada día de mi vida desde que tengo 18 años, a partir del 4 de julio de 2002 para ser precisa.


A veces siento que todavía veo como las cosas como si tuviera 20, que puedo seguir postergando algunos temas incómodos, o pecar de ingenuidad y falta de responsabilidad ante dichos eventos (y salir con alguna solución momentánea que sirva de escape hasta la siguiente vez que tenga que enfrentarme de nuevo a los sucesos inevitables dela independencia como pagar la renta, comprar comida, hacer labores domésticas y tal).


Extraño mucho a mis pilares emocionales, me sigo sintiendo sola en esta ciudad porque no están cerca ni tengo un refugio seguro alterno a mi vivienda. Y me vuelve a caer el veinte de que ya no tengo 17 años para irme a buscarlos un par de horas para evadir mis propios fantasmas.

Thursday, July 4, 2024

SEASONS

 There's a season to grow

A season for chance

Season to try and keep trying again

You and I are the same

There's a season for this pain


There's a season to lose

A season for truth

A season for cry

There's a season to die

There's no reason to hide

What you're feeling inside

There's a reason in the seasons of your life

Friday, May 31, 2024

Huecos

Las mudanzas a lo largo de mi vida desde que decidí salir de La Laguna) me han enseñado dos cosas: la primera es que soy acumuladora y la segunda es que cambiar es necesariamente obligatorio.

Si bien ya llevaba viviendo sobre la misma calle 13 años, y haciendo relación histórica familiar, es la misma donde mi abuela rentó hace unos 50 años; hoy le doy vuelta a esa página. Con lágrimas agridulces en mis ojos mientras trato de describir todo lo que significó ese lugar.

No se siente como otras mudanzas. Duele, se siente un hoyo en la garganta, ver los cuartos vacíos me provocó una falta de aire momentánea cuando de verdad estaba limpiando por última vez ese lugar que fue mi hogar los últimos 11 años y medio. Me cayó el veinte al momento de quitar el primer cortinero. Era el momento. Había que decir adiós. Otra vez sentí eso mismo que atravesó mi cabeza el 8 de diciembre de 2023.

2024 empezó bastante rudo en el aspecto de tener que soltar y dejar ir cosas materiales, emocionales y sobre todo, que ya no le pertenecen a alguien. Me toca hacer eso en los próximos días con mis pertenencias revisando todo lo que empaqué y traje conmigo. Algunas cosas deben irse ya. Otras, pueden quedarse. Todo se irá decidiendo sobre la marcha mientras se revisa cada contenedor.

Pasaron muchas cosas buenas, malas y feas en ese lugar. Todas y cada una de ellas me tienen donde estoy justo ahora: llorando a media luz en un rincón de mi nueva recámara.

Cumpleaños, navidades, cenas y desayunos, dolores propios y ajenos, noticias increíbles (para bien y para mal), visitas de familiares de sangre y de vida. Idas y vueltas al tianguis. Ahí empezó y concluyó mi etapa en el roller derby. Toda mi década de los 30.

Pasamos y sobrevivimos ahí la pandemia de COVID-19.

Tal vez sea la perimenopausia que me tiene frágil emocionalmente, pero entregar las llaves no me resultó difícil.

Limpiar la casa en solitario fue mi ritual de despedida: empecé barriendo el patio interior, al cual llegabas por una escalerilla de caracol de lo más temible porque tenía una estructura de varilla y dos escalones que no estaban empotrados en ninguno de los muros laterales, cuya pared se block hueco iba de piso a techo. 

Esa escalera fue mi estructura de guardar sartenen sucios en espera de lavado, enfriador de comidas por la corriente de aire, secador de ropa sudada y/o empapada por la lluvia tapatía de temporal, sostén de cajas de pizza vacías.

Después fue la cocina: ideando formas efectivas  de tratar de despegar el cochambre de la pared lateral derecha de la cocina, donde vivió la estufa, igual que el piso. Necesitaba remojar toda la porquería que se acumuló debajo de el área de la estufa y del refrigerador.

Lo siguiente fue el cuarto que fue alguna vez el sitio donde vivió Patito una semana, luego el cuarto adicional, luego el cuarto de mi hija adoptiva, y por último, el de mi hija biológica.

Luego limpié la puerta que daba al patio interior. Las paredes que estaban a cada lado de la escalera de caracol. Los escalones. 

Seguí con la que fue mi habitación: las manchas de grasa habituales que dejan las manos cuando agarras las paredes, las puertas del clóset, los apagadores de la luz.

Después las paredes de la sala comedor, alternando con el baño de azulejos amarillo pastel.

Terminé otra vez en el piso de la cocina. Ya sin fuerza en los brazos, y después del segundo suero, con mi fanilia hambrienta y pocas pulgas para pedirles que me dejaran limpiar todos los pisos antes de irnos; todavía no estaba lista para irme.

Sabía que tenía que hacerlo, así que lavé por última vez mis trapos auxiliares en la tarea de limpieza de despedida del recinto que me albergó de la lluvia, el viento y las malas decisiones, cuyos pasillos comunes siempre estaba iluminados desde que el sol se ocultaba, hasta que volvía a amanecer. 

Tomamos nuestras cosas, caminamos y cerramos con llave la puerta. No volví a mirar hacia atrás. Bajé las escaleras en automático y para variar, el cancel principal estaba abierto así que nuestra pequeña caravana familiar con cortinas, cortineros y cubetas con artículos de limpieza partió a su nueva ubicación, dejando la fachada con balcones color mostaza, paredes blancas y escaleras grises recién retocadas.

Lloré sin ánimo de disimular ante mi pareja y mi hija durante toda la caminata, al entrar en la regadera, al salir de ella.

Al entregar las llaves no me quebré delante de quien fue mi casera, cuyas palabras amables deseándonos mucha felicidad en nuestro nuevo destino, me parecieron acertadas y dulces. Mi hija en ese momento entendió que esa ya no iba a ser "su casa".

Los cambios no siempre son malos, le dije ya estando en nuestro recién rentado departamento. Ella, sollozando me respondió "a veces duelen".


Gracias departamento número 13, por todo y por tanto.

Friday, January 12, 2024

Caminatas nocturnas

Vi a mi compaye para tener nuestras acostumbradas charlas de temas misceláneos y sobre todo, la ya acostumbrada caminata interminable que empezó en ver el cow parade sobre la avenida Colón (de ida y vuelta), 2 vueltas completas a la Alameda, y de ahí, sobre la Juárez, rumbo incierto hasta llegar a la esquina de la calle Prof. Ignacio Barrón donde las rodillas de mi acompañante empezaron a cobrar factura porque, me dice en un tono de burla regañón "ya no tenemos 20 años", y de forma irónica y alegremente le respondo "tenemos el doble".

Necesitaba el vientecillo helado en contra de mi rostro con la única persona con la que puedo tener charlas profundas, superficiales, criticonas y políticamente muy cuestionables en este principio de 2024.

Saturday, January 6, 2024

Desayuno de señoras

La mañana estuvo bastante fría, mi cita del día era para desayunar con Dayna. Primero, la tuve que acompañar a presidencia a pagar una multa que le pusieron en días previos por meterse en sentido contrario en una calle que acababan de cambiar a un solo sentido (la costumbre, me dijo).

Nos paramos en un cafecito muy mono sobre la Colón, pedimos nuestros respectivos desayunos (mis chilaquiles con mole y pollito estaban de lujo) y como siempre hemos sido tragonas, de postrecito unos waffles con fruta que compartimos.

Nuestro chismorreo básicamente trató sobre el reciente asunto de morir: si lo hemos hablado con nuestras respectivas familias, que queremos o no, cuanto cuesta, gente a la que perdimos respectivamente el año anterior, las reacciones de la gente ante la propia muerte de algún familiar de primera línea o alguien muy estimado. La disfuncionalidad que pudimos apreciar en casos de terceros y traerla al tema de conversación fue muy incómodo de presenciar, sin embargo, conforme pasan los años, es más sencillo ahorrarnos una opinión que nadie solicitó en un momento así.

Hablamos sobre la vida, los planes que medio empezamos a armar con motivo de nuestro 40 aniversario en este mundo, y como se van a ver ligeramente truncados ya que habíamos hablado alguna semanas antes de hacer un viaje para nuestros cumpleaños y vernos. Ninguna pensó que nos veríamos hace un mes dados los eventos acaecidos...

Si bien no hemos coincidido tanto en nuestra etapa de hacer desayunos de señoras los fines de semana, fue un verdadero placer saber que nuestra amistad es a prueba de tiempo, de ausencias, de todo. 

Sunday, December 31, 2023

2023

Do not fear death. 

Death is always at our side. 

When we show fear, it jumps at us faster than light.

But, if we do not show fear, it casts its eye upon us gently and then guides us... into infinity



(Cowboy Bebop)

Saturday, December 23, 2023

EVERGONE

 Thoughts of you bring me back

To times I thought we'd always have

Who knew the world could spin so fast?

I didn't

I write letters to you in my head

Things we did and the things we said

Today I heard someone say your name again


In your hopes and dreams

In your memories

In the songs we sing

In the ones we leave

We carry on

Where no one is ever gone

No one is ever gone

No one is ever gone

In your hopes and dreams

In your memories

No one is ever gone


I think about a better place

And learn to live with the heartache

Between the nights and days that wash away

And every time I think of you

I feel you in the things I do

With every step, you're in my every breath


In your hopes and dreams

In your memories

In the songs we sing

In the ones we leave

We carry on

Where no one is ever gone

No one is ever gone

No one is ever gone

In your hopes and dreams

In your memories

No one is ever gone


I don't wanna keep going on without you

Grow around the pain if I have to

So I make a space inside my heart

Where no one is ever gone

In your hopes and dreams

In your memories

In the songs we sing

In the ones we leave

We carry on

Where no one is ever gone

In your hopes and dreams

In your memories (no one is ever gone)

In the songs we sing

In the ones we leave

We carry on

But no one is ever gone

No one is ever gone

No one is ever gone

In your hopes and dreams

In your memories

No one is ever gone


Thoughts of you bring me back

To times I thought we'd always have

Who knew the world could spin so fast?

I didn't

Friday, December 22, 2023

Días largos

Han pasado 14 días desde que mi padre murió. No he usado la alarma desde la noticia. El reloj biológico se ha encargado de despertarme en más de una ocasión durante estos días, que, mientras transcurrieron en la Laguna, se sentían densos, lentos, y sin necesidad de acelerar las cosas.

Comer se ha vuelto una experiencia agridulce, casi un deporte de riesgo, porque cada alimento es un recuerdo, sabe a nostalgia y es legado a nuestras hijas desde hace años... me sorprende como de repente mi hija de 7 años se emociona y corre diciendo "jamón serranooooo" en el supermercado. Ningún otro infante que conozca lo hace.

Mis emociones fluctúan entre la calma y las lágrimas atropelladas. Ser un adulto medianamente funcional ha sido complicado. Hay que salir al mundo a pagar cuentas, cocinar, sacar la basura, lavar platos y ropa, con cero ganas y con la mejor cara que se pueda. Llevo día y medio en la metrópoli tapatía y sigo sin agarrar la onda.

El apoyo y el espacio de la gente a mi (y nuestro) alrededor ha sido muy valioso. Cada palabra, mensaje, llamada, ha sido reconfortante.

He tenido que salir a hacer las compras para la cena de navidad esta tarde. Fue difícil, no quería quitarme la pijama. Tenía sueño cerca del medio día, y si bien, anoche dormí de corrido desde temprano, quería seguir haciéndolo. Me senté en los columpios del parque junto con mi hija al terminar nuestras compras en el mercado. Me di más vuelo del que en los últimos 15 días había sido capaz en Torreón. Los columpios y los parquecitos públicos han sido parte constante de este recorrido de aceptación.

Mi "security sweater" me ha acompañado por tercera vez está semana. Las mangas pronto se le van a poner tiesas de tanta lágrima.

No quiero ver televisión, jugar algún videojuego para medio distraerme, me cuesta enfocarme ahorita en algo sencillo.

Sunday, December 17, 2023

Datos curiosos

1.80 m era lo que medía mi papá en vida. Siempre me pareció más alto.... solía decir que Chabelo ya estaba viejo cuando salía en televisión; irónicamente, ambos mueren en 2023.

Tengo la edad de mi padre al convertirse en padre por primera vez (39 años). Mi hermana tiene la edad a la que nació la segunda hija (44 años), o sea, yo.

Mi papá se convirtió en abuelo a los 70 años por primera vez. Y la segunda a los 76 años. Mamá y mi hija tienen una diferencia de 60 años (nacieron el mismo día).

Hizo su primer vuelo a los 29 años. Fue mecánico, mecánico de aviación, contador privado y piloto privado y comercial también. Sabía inglés técnico (que hablando de aviación, mecánica, instrumentos de navegación y circuitos eléctricos, es OTRO nivel).

Wednesday, December 13, 2023

Té para tres

Un poco de miel no basta

el eclipse no fue parcial

y cegó nuestras miradas

te vi que llorabas

te vi que llorabas por él...


un sorbo de distracción

buscando descifrarnos

no hay nada mejor

no hay nada mejor que casa

té para tres

Monday, December 11, 2023

Space lion

El sábado llegamos al servicio a las 9:00 AM, mamá, mi tía Mely y yo; al ingresar a la sala, las flores que nos habían hecho llegar el día anterior inundaban con su aroma el lugar. Era sutil.

Le preguntamos a la persona que nos condujo la sala algunos detalles de los tiempos, los horarios y de forma muy amable respondió a nuestras inquietudes. Reiteró su disposición para resolver cualquier duda. Le indicamos la disposición de los arreglos florales que no retiraríamos al terminar la ceremonia y se retiró.

Moví algunas sillas, nos sentamos a platicar. Hubo de mi parte cerca de 7 intentos de hacerme una trenza y fracasé por completo ante la rebeldía de mi cabello y la significativa pérdida de los mismos enredados entre mis dedos.

Desistí. Me senté en el piso en el espacio entre mi mamá y mi tía.

Me acerqué a verlo de nuevo, poniendo ambas palmas en el note de la ventanilla de cristal. Quise estudiarlo, buscar la cicatriz del lado izquierdo de su rostro de aquel accidente que casi lo deja sin ojo. Las arrugas disimulaban muy bien porque por más que lo intenté, no pude verla con claridad. Mi memoria dibujaba eso aunque no podía distinguirla con mi mirada. Traté de exhalar muy bajito "Unexpected, promises woven" y no pude. Las palabras salieron a menos de la mitad. Entendí que era un mal momento para cantar porque aunque esas líneas me tranquilizan, estaban tomando mucha fuerza adentro de mi pecho. Temblaba.

Empezó a llegar la gente. El primer visitante fue con mi mamá, su amigo el profe. Algunos minutos más tarde llegaron los compadres. Nos llevaron gorditas para que comiéramos algo. Agradecí el gesto de corazón. Hablé más con la comadre porque me compartió su experiencia de pérdida paterna dos años atrás y a pesar de que se veía algo inquieto, mi compadre me dedicaba algunas miradas silenciosas pero reconfortantes, su sonrisa era como recibir un apapacho. En medio de la plática, ofrecí disculpas para ver la hora porque no llegaban los demás. 10:46 AM.

Me quedé tiesa. Me cayó el veinte de que faltaban menos de diez minutos para que la misa empezara, sollozé. Me levanté a ver a través del cristal una vez más. Salí rápido de la sala, fui al baño a mojarme la cara. 

Más gente había llegado a la sala, seguía sin ver al resto. Empecé a preocuparme por mi hermana. Sin embargo, sabía que estaba en buenas manos. Dayna e Isabel habían llegado, las saludé; mientras la abrazaba muy fuerte, le solté en un sollozo el oído a Dayna "ya casi se lo llevan, ya mero es hora".

Lupita Gutiérrez nos avisó que el padre ya había llegado.

Fui nuevamente a verlo. Empecé a repetir en mi cabeza como si fuera un mantra (nuevamente) los primeros versos de Unexpected de Hyde, sin abrir la boca, escuchando la melodía de memoria.

Fui casi corriendo al baño y cuando regresé todos los asistentes habían desalojado la sala. Estaban ya dentro de la capilla. Recogí mi bolsa y mi abrigo, me senté a ver como los empleados del recinto estaban preparando todo para trasladar el ataúd hacia la capilla. Observé en silencio sus maniobras, calculadas. Se comunicaban bajito pero firmes. Bajaron la ventanilla primero para cerrarla, movieron el ataúd a una base móvil, lo cubrieron con una tela aterciopelada en color vino con bordes dorados y colocaron nuevamente el arreglo floral que habían llevado Lupita y Víctor Gutiérrez.  

Eran dos personas. Se dispusieron a salir de la sala, conduciendo la base con cuidado. Tomé una rosa blanca del arreglo floral que le hicieron llegar a mi hermana sus compañeros y amigos del trabajo. Salí caminando detrás del ataúd. Decidí hacerlo porque quería entrar detrás de él.

Hicimos una pausa fuera de la capilla por orden del padre. Roció el ataúd con agua bendita y recibieron la orden de entrar. Caminé detrás del ataúd hasta que encontré en la primera fila a mi tía y a mi mamá.

Las bancas estaban llenas. No quise en ningún momento del trayecto de caminar detrás de mi papá, desviar mi mirada para divisar a los asistentes, sin embargo, seguía sin ver a mi hermana.

La ceremonia transcurrió de forma muy natural, la sentí leve. Durante el acto de "dar la paz" tuve una duda muy profunda, después de que Isabel se acercó a abrazarme muy fuerte mientras me decía que mi papá ya estaba en la luz del amor de Dios, la externé a mi tía mientras nos abrazamos. Pregunté ¿cómo los judíos se despiden de sus personas amadas? Sentí a mi tía suspirar muy profundo y me contestó "ahorita te digo".

Después de que el padre mencionara que la partida del mundo terrenal de mi progenitor había sido en una época muy linda del calendario litúrgico, el inicio del adviento, habló de la luz. Del gozo divino de disfrutar de esa luz reconfortante y eterna que ofrece la versión de su salvador.

No me juzguen. Siempre cuestioné muchas cosas sobre la religión católica y sus fanáticos aleluyas (como solía llamarlos mi papá). Sin embargo me quedé con esto de la luz en la cabeza.

Terminó la ceremonia, el padre se retiró y mientras el chico encargado de entonar los cantos de acompañamiento sonaba de fondo, se escuchaban los murmullos de la gente que se dirigían a mi mamá y de la nada, vi caminar por mi lado izquierdo a mi hermana. Se acurrucó en el suelo aferrando su mano derecha a la base rodante de acero sobre la que estaba colocado el ataúd.

Un empleado del servicio pasó al frente y nos informó que nos dejaría nuevamente abierta la ventanilla para darnos unos minutos para poder despedirnos.

Caminé hacia mi hermana, me arrodille a su lado y la abracé mientras llorábamos, yo viéndola a ella con el corazón apachurrado. Me preguntó si traía mi celular. Afirmé. Me pidió por favor ponerle a mi papá Space Lion de Yoko Kanno. Asentí. Me levanté sin decir nada mientras la gente seguía acercándose a mi mamá y mi tía, algunos de nuestros amigos en común estaban cerca sin intervenir observando la escena. Tomé el celular, mientras caminaba de regreso a sonde estaba mi hermana, lo desbloquée y busqué la melodía. Le puse play y le entregué el teléfono subiendo todo el volumen, sin ser casi consciente de que el chico todavía seguía entonando un canto. Me dijo que ella ya no quería verlo.

Yo si me levanté porque dentro de mi cabeza, un telón pesado estaba empezando a descender lentamente sobre la escena y dije "necesito decirle adiós". Me levanté y volví a colocar nuevamente ambas palmas de mis manos de forma simultánea al borde del al ataúd a la altura de la ventanilla después de haber hecho la seña de presentar respetos frente a un capitán. 

El saxofón de Space Lion inundó de repente la capilla, justo en el segundo exacto en que el intérprete había terminado su canción. Se me atoró un sollozo en el pecho. Dolió.

Esa fue la forma en la que empezó mi despedida. Se me doblaron las rodillas y temblé. Volví a verlo. Observé por última vez su cabello, sus cejas, la forma de sus ojos, sus pestañas, la forma de su nariz. La mueca de su boca. Una media sonrisa (más baja de su lado derecho) que me dio ese último aire apacible. Observé sus manos. Mientras hacía este examen visual, se acercó mi tía y empezó a decirme "Nosotros (los judíos) sólo agradecemos. Por la vida de la persona, por sus acciones, por haberlo conocido".

Se acercaron nuevamente a abrazarme Dayna, Nancy y Poncho, Jacob, Ángel. Mi compadre Mayito se arrodilló y abrazó muy fuerte a mi hermana rodeándola por la espalda mientras sujetaba mi mano izquierda muy fuerte y nos decía que coincidía en opinión con el padre, que él estaba seguro de que mi papá ya estaba en la luz del Señor. Que nos querían mucho y que estaban para lo que se necesitara.

Jacob me dijo que cuando termináramos nuestro momento privado, volvería para abrazarnos (insistió mucho en soltarlo todo porque nos estábamos conteniendo). No me quise poner a discutir con él. 

Mientras yo estaba con Nancy y Poncho, vi entrar nuevamente al empleado del servicio. Tuve que decirle a mi hermana que era hora. Maní se levantó y justo cuando el muchacho iba a bajar la ventanilla del ataúd, ella puso ambas manos para tocarlo y lo vio por última vez. Empezó a llorar, la abracé por la espalda y la alejé del cajón para que el empleado pudiera hacer su trabajo...

Después de los coros de Mai Yamane difuminándose, pausé la reproducción a dos segundos de terminar. Levantamos a mi hermana entre Arturo y yo, y vimos a los empleados alejarse con el ataúd. Me quedé con ganas de salir caminando detrás de él para tener el cierre perfecto. No sucedió.

Después de verlos salir, volví a mirar a los amigos, que seguían esperando a que nos turnáramos para los abrazos de despedida. Dayna me dijo preocupada "ya te iba a ir a buscar, pensé que no ibas a entrar, hasta que te vi caminar detrás de él". Sonreí, chueco y sin ganas, como a veces hacia mi papá. Se despidió, esperando vernos antes de nuestra partida de la ciudad.

Poncho y Nancy me abrazaron entre loa dos al mismo tiempo, me reiteraron su apoyo, moral y Nancy dijo "con confianza Dianita, si necesitan dinero, ahí está el Poncho que tiene su aguinaldo"; nos reímos. Voltée a verlo y le dije "¿a poco no se escuchó bien épico?. Me dedicó una mirada de aprobación como diciendo "se la bañaron". Preguntó Nancy "oye, ¿y aquí uno se sale o vienen y lo sacan?". Le contesté "no sé, siempre espectador, nunca protagonista". Poncho puso de cara de trágarme tierra. Y nos reímos mientras Nancy me decía "mensa". Se despidieron después de que saludé brevemente a Fátima y Tabatha.

Paciente, Ángel esperó hasta el final para abrazarnos a mi hermana y a mi, extender nuevamente su apoyo moral y le agradecí por estar presente, por su amistad y su calidez humana. Se disculpó por la ausencia de Alicia.

Salimos de la capilla, y nos acompañó hasta el estacionamiento donde nos despidió con cariño, después de haber tomado algunas flores sueltas de los arreglos que dejamos en la sala.

Los arreglos florales que mamá eligió llevar a casa ya estaban en la cajuela del auto, las cajas de unicel con las gorditas que nos regalaron, los refrescos y todos los abrigos atiborrados.

Volvimos a casa...

Friday, December 8, 2023

Surrealismo

Llegamos a la central camionera después de 12 horas de trayecto (empiezo a pensar que hasta parece a propósito que las 2 veces que he vuelto a Torreón con motivo de un fallecimiento sucede esto)...

Entramos a la ciudad por el lado donde se encuentra el aeropuerto. Empecé a tener un episodio de hiperventilar llorando mientras veía a través de la ventanilla, mi hermana sostuvo mi mano a manera de consuelo mientras los hangares salían de mi campo visual (cosa que sucedió en segundos pero se sintieron como una eternidad).

Mamá informó vía mensaje que el servicio en la funeraria era a partir de las 12:00 HRS, que nos fuéramos directo a la casa.

Descendimos del autobús mi hermana, mi tía, mi sobrina y yo, con las piernas un tanto engarrotadas y esperando más frío del que había en el ambiente. El sol era apapachador para ser diciembre lagunero.

Nos esperaba un amigo de mi hermana, nos presentó, (si bien la circunstancia no es muy afortunada, tener apoyo moral presente es crucial). Arturo. Y entonces nos dirijimos entonces a buscar el vehículo que rentó para ir a casa de mi mamá.

Llegamos en menos de cincos minutos, las distancias son muy cortas cuando te desplazas en auto en la Laguna. Nuestras vecinas de la esquina de toda la vida nos mandaron gorditas para desayunar.

Mamá salió de casa al escuchar el motor de un vehículo apagarse frente a la fachada. Nos abrazamos, tranquilas y dolientes. Bajamos maletas. En lo que el resto murmuraba algo a la distancia, entré por la cocina y caminé hacia la habitación vacía de mi papá. 

El sol entrando por la ventana, la cama tendida y ningún rastro de desastre me dieron tranquilidad. Me senté sobre el buró que está justo al lado izquierdo de la cama y contemplé todo el unicel intacto que forra las paredes para aislar el frío de la habitación. Estuve viendo fijamente el rincón izquierdo de la habitación. Ese mismo rincón que me recordó mi última golpiza ya en edad universitaria, a los 19 años, donde me hicieron eco las fúricas palabras del occiso diciéndome que si se moría de un coraje, iba a ser mi culpa. Ese día evité mi propia muerte al no burlarme de esas palabras. Ha sido una de las cosas más sensatas que creo haber hecho hasta la fecha. Me quedé ahí algunos minutos y luego salí a ver que más teníamos que hacer, aparte de bajar maletas.

Mi hermana fue acompañada a recoger la comida. El resto empezamos a poner las cosas en la mesa para poder comer algo antes de salir.

Mamá nos dijo que había sucedido entonces: fue algo gradual en cuatro días. Empezó con molestias en el lado izquierdo del cuerpo a la altura del pecho y el hombro. El servicio de emergencias con atención a domicilio acudió y administraron algunos medicamentos.

Continuó con el dolor y las molestias, nuevamente acudió el servicio de emergencias; viendo la intervención anterior, no administraron ningún medicamento nuevo.  El día siguiente no hubo gran mejoría y mi papá solicitó ir a urgencias en el seguro (cosa que si llamó nuestra atención ya que, él detestaba ir al médico y a dicha institución, proclamando desde que tengo memoria que "solo entraría ahí para morirse").

Fueron a urgencias, en lo que preguntaban los médicos que se había hecho durante la evolución del dolor, se dio toda información posible. Dice mi mamá que lo tenían en cama, no le permitían ponerse de pie para nada, y que en algún momento quiso ir al baño; mamá fue a conseguir un cómodo o algo por el estilo y escuchó un estruendo sordo cuando ella no estaba en la sala de urgencias; cuando llegó nuevamente a ella, lo vio desplomado en el suelo y a un montón de personal tratando de levantarlo para regresarlo a la cama. La sacaron de la sala...

Después de ese evento, habló con él. Mi papá preguntó que había pasado, no se acordaba de nada, volvía a preguntar que hacían ahí, que mejor se regresaran a la casa. Mamá lo convenció de permanecer ahí porque no había que administrarle en casa para el dolor.

Lo pasaron a la clínica de especialidades. Entre las conocidas de mi mamá (gran mayoría, trabajadoras jubiladas de dicha institución) y sus respectivos familiares o contactos, todo sucedió muy rápido (gracias a esa red de gente que ha conocido ido a mi mamá desde hace años por las clases de manualidades y que trabajaron ahí como enfermeras o trabajadoras sociales). Le hicieron un par de planteamientos a mi mamá sobre el tema médico, poniendo como dos escenarios hacer un cateterismo (que dada su edad no era muy recomendable) o intubarlo si caía en paro. Mamá manifestó no estar de acuerdo con intubarlo porque se le hacía muy invasivo, pero accedió si no había más alternativa.

Le solicitaron algunas cosas para llevarlas. Salió a conseguirlas y tratar de comer algo. Y cuando iba llegando a la casa, le marcaron para decirle que la estaban buscando. Los vecinos de en frente le hicieron el favor de llevarla a la clínica. En cuanto llegó, le dijeron que llevaban un rato buscándola. La pasaron a otra salita de espera donde le dieron la mala noticia. Entró en paro y no pudieron reanimarlo. Le preguntaron si quería verlo, y ella dijo que no. La dejaron con personal de la institución para llenar unos papeles y preguntar menesteres relacionados a si teníamos algún plan funerario o cosa por el estilo.

Le marcó a la vecina en sus cinco segundos de cordura y le pidió por favor que se regresara porque necesitaba los documentos de la funeraria, para ver si podían llevarla a casa a buscarlos y hacer el trámite correspondiente para que la clínica entregará el cuerpo al servicio funerario... los vecinos la esperaron afuera del edificio. Muy a su pesar, tuvo que reconocer el cuerpo y dijo que le costó un mundo dar como 5 pasos mientras la persona abría muy lento el cierre de la bolsa.

Mencionó que la expresión en el rostro de mi papá era muy apacible, cerró los ojos y dijo que si era él. La sacaron del área a donde tuvo que ir a hacer el reconocimiento. Después de escuchar esto, mi hermana se paró como zombie de la mesa del comedor y fue en automático a hacerse bolita a la cama de mi papá, llorando y diciéndome "sabía que tenía que haber dejado de escuchar esto hace un rato". Admitió el shock que le dio escuchar lo del reconocimiento; me dijo "no quería tener esa imagen en mi cabeza".

Desayunamos algo a prisa todos y salimos rumbo al servicio. Mi tía y mi mamá primero (se fueron con ayuda de la misma vecina que había acompañado a mi mamá el día  anterior), para estar a las 12 en la funeraria... y después de un merecido regaderazo, nosotras 3 con Arturo. Me seguían llegando notificaciones de mensajes (publiqué sobre el servicio, horario y el domicilio justo cuando íbamos entrando a Gómez Palacio) de gente que estaba respondiendo al mismo.

Un mensaje privado de Olaff me llegó, preguntando donde estaba. Le dije que iba en camino. Fue la primer persona a la que vi desde que bajé del autobús y su abrazo me puso los pies en la tierra. Estaba sucediendo, era real y muy confuso. Nos despedimos después de una breve charla.

La siguiente persona que me interceptó fue Yesika.

Diciembre 8, trayecto

Han sido las 6 horas más desquiciantes por el dolor de cabeza que tengo desde las 7:00 pm del día anterior. No he dormido, ni de cerca.

Me quité las botas porque me viene fastidiando mi pie izquierdo.

Me van y vienen las lagrimitas de cocodrilo. Sigo sin entender que algunas cosas avanzan en cámara lenta.

Thursday, December 7, 2023

24/10/1939 - 07/12/2023

Ildefonso

Morales

Reza









The bells have rung, the time has come

I cannot find the words to say my last goodbye

                                                       (evergreen, Hyde)

Saturday, August 19, 2023

cruda de persona mágica ausente

 Y bueno, la capacitación sobre el uso del equipo nuevo de poliuretano se terminó ayer, después de intercambiar mucha plática con nuestro Instructor, Greg, con quien tuve la fortuna y placer de hablar de cosas no sólo de trabajo, sino de aficiones, intereses, datos curiosos sobre nuestras vidas, cultura y forma de ver la realidad durante 5 días en las breves pausas que permitía la operación.

Un tipo de 58 años muy genial en mi opinión, con quien espero coincidir nuevamente en esta vida.

Es curioso que de repente conecte con gente así, sin haberlo planeado, el flujo de la conversación y la vibra del ambiente propiciaban bromas o situaciones peculiares. Como buen extranjero, explicarle las bromas sobre el control de calidad de la "paleta payaso" en analogía a un componente que necesitábamos cambiarle a la máquina (y nos dimos cuenta que, una de dos: el etiquetado de la caja y componente adquirido como refacción estaba equivocado, o: en otras partes y empresas del mundo arman con lo que se tiene y no con lo que se debe), mostrarle el meme, y llegar al día siguiente con dicho obsequio de mi parte, fue algo que agradeció.



Ahora, tengo cruda por su ausencia...

 

Thursday, May 11, 2023

No pues, gracias

A veces me preocupo demasiado por gente que no lo hace por mi, y me molesta, me siento mal, me digo a mi misma que es la última vez, y vuelvo a hacerlo al cabo de un tiempo...

Justo hoy le dije eso a una persona en el trabajo, y pues, me la aplicaron.

Saturday, January 14, 2023

A mi espalda

Desde hace tiempo la he notado cansada, con remedios temporales no mejora del todo su condición. Sé que ha estado sometida a demasiada tensión y se nota por la reacción que tiene últimamente: tardía y poco consistente.

Sé que tal vez el factor edad está involucrado, y tal vez, con el debido tratamiento mejorará y sanará, teniendo la habitual vitalidad que la caracterizaba. Es una espalda fuerte, que tal vez ha aguantado más de lo que debía en condiciones normales.

Estoy preocupada porque no sé si su condición terminará por empeorar de un momento a otro, y me perturba saber que puede ser en cualquier instante.

De verdad espero y anhelo que se recupere al 100%


Atte: tu mano derecha

Friday, January 13, 2023

Viernes 13 agridulce

 Hoy fue un día de pequeños golpes emocionales laborales: cosas que una ve y se sienta paciente a que tomen forma y se externen. Cosas que una percibe y no se acerca, pero se mantiene con la guardia baja para no tensar más el ambiente.

Si bien no se puede frenar el flujo de la vida, aceptar y procesar ciertas cosas lleva un tiempo.

Pero también hubo un momento mágico, un breve encuentro como los buenos y gloriosos momentos de mi petite dream team favorito, donde, para variar, mis comentarios inapropiados rompieron en las risas de mis dos allegados ahí presentes. Esos 5 minutos fueron algo que mi corazón sabía que necesitaba.