Saturday, January 5, 2019

7 años

Cada 5 de enero estoy en una circunstancia emocional diferente, sin embargo hay una constante, al menos, en los últimos 7 años (de los 11 que llevo en Guadalajara): tengo trabajo, este trabajo.

Es un día que, remarco en mi calendario personal, ya que no es fácil completar un ciclo laboral, a veces los odio y a veces los amo (a mis incondicionales, a mis compañeros, a mis ahijados, a mis dependientes directos, mis proyectos inconclusos, mis proyectos personales, los problemas diarios, las piezas de repetición, los clientes viejos, las piezas y desarrollos nuevos, a mis jefes, mi vida privada, el clima, las obras de la ciudad que dificultan o facilitan mi trayecto de ida y vuelta al sitio laboral...), sin embargo celebro el hecho de seguir en pie, por más rota y descosida que haya estado, por más indiferente, por más feliz o deprimida que haya llegado a trabajar, por más inestable emocional o económicamente que me haya despertado, por más o menos horas de sueño que haya podido descansar o acumular.

Este lugar me ha visto crecer y me ha transformado así como yo lo he visto hacer lo propio: derribar paredes, sacar maquinaria obsoleta, introducir tecnología de punta, contratar y despedir personal, prescindir de métodos poco eficaces y probar nuevos inventos y mexicanadas una y otra vez. 

Llegué sola y agotando mis últimas reservas monetarias, soltera, deprimida, recién operada de la vista, vacía del tema en metal mecánica (junto con mi alacena, mi cartera, mi cabeza, mi corazón) pero con una cabeza muy abierta y receptiva a engullir conocimiento, manejar un perfil bajo para aprender, hacer uso (y demostración) de mi cabeza y de sus, hasta entonces conocidos límites.

Este lugar, sus circunstancias, su gente, sus ideas, han sido partícipes en mi reconciliación personal, de salud mental y física, de pareja, de la búsqueda de nuevas aventuras personales, me ha dejado amistades y aliados (dentro y fuera del mismo), me ha hecho viajar, me ha visto llorar (muuuucho) y me ha visto reírme a carcajadas y ser muy irónica también. Me regala ciclos continuamente y me obliga a exportar e importar conceptos de otras cosas que hago en la vida y aplicarlos aquí, y viceversa.

No es mágico, pero siento que llegó a mi vida en el justo momento en que debía...

Monday, December 3, 2018

El cantante del camión me hizo llorar

Sucedió el miércoles 27 de noviembre del presente año, llovió durante todo el día (estaba nublado, obscuro y frío); por más que intenté utilizar el servicio de transporte privado para trasladarme con mi pequeña hija al recogerla de la guardería, nunca pude establecer conexión con internet. Así que ahí estaba un grupo grande de gente igual que yo, con frío y esperando el autobús para ir a casa, después de una jornada de trabajo.

Y después de un regreso en falso a pedir prestado el baño de la guardería por parte de mi pequeña, por fin pasó la ruta que nos deja en casa; más o menos a la mitad del trayecto se sube un chico con su guitarra, y empieza a entonar "sabor a mi", "can't take my eyes of you" y otras dos canciones más que no reconocía; hasta eso, tocaba chido y cantaba bastante afinado (sus arreglos a las canciones me gustaron) y le dije a mi hija "vamos a darle al chico una moneda", la cual saqué de mi cartera y me dispuse a esperar la pausa entre canciones o la despedida que acostumbran hacer estos artistas (lo que sucediera primero).

De repente, sentí ese hueco en el corazón que tuve en el 2011: cuando yo comía por medio del mismo espectáculo (proporcionado al público de las rutas 186 y 187 por Pako) y  donde no hubo regalos esa navidad... y comencé a llorar. Mi hija de dos años me miraba y no entendía porque su madre no podía dejar de esbozar lágrimas sin esfuerzo y me preguntó en su inocencia "mamá, etás llorando?". 

Mi parada se anticipó, justo cuando le entregué la moneda al chico y él empezaba a despedirse diciendo que era de Nayarit, mientras yo descendí cargando a mi hija y recordé que en una navidad posterior a esa agridulce y espantosa emocionalmente (para mi) época de desempleo yo dije que no quería regalos, que estaba bien, que no me faltaba nada.

Y vuelvo a estar en ésta última postura: no tengo en la cabeza un regalo que quiera obtener o pedir, no sé, siento que estoy como en equilibro entre lo que puedo comprarme solita sin pretextos, lo que es necesario y lo que no es imprescindible para la época navideña. Me gusta no querer algo, me siento bien de no necesitar y contar los centavos...

Saturday, November 24, 2018

Tiro la toalla

Suele decir un amigo del trabajo que llega un punto en el que "se te cansa el caballo" de tanto insistir... creí que sólo se daba ante situaciones o personas. Comprobé durante esta estancia en la Laguna que ya llegué a ese punto.

Me había aferrado a hacer un último intento de conciliar las cosas por mi propia paz mental, para estar bien, para no sentirme mal de vivir en otra ciudad y tener una vida lejos de mi familia, a la cual decido no frecuentar últimamente debido a la carga laboral y combinarla con mi vida de madre.

De verdad, me duele que este último intento me haya dejado más que en claro que la última vez que pisoteaste mi corazón fue durante esa llamada de enero de 2016, que te negaste a sostener y sólo le pasaste el teléfono a mi mamá, sin saber qué hacer ante el llanto que parecía inundarme desesperada buscando consuelo en tus palabras por la situación que me sobrepasaba. Y obtuve la evasiva más tajante y dolorosa. terminé la llamada y me alejé. De todo. Dada mi educación, entendí que debía lidiar sola con mi confusión, dolor e incertidumbre gracias a tu rechazo y a que jamás aprendí de ti, ni supe como manejar mis sentimientos.

Rechacé la oportunidad de ir al evento nacional de roller derby este fin de semana por ir a casa, de visita, a llevarte a tu nieta, para que convivieras con ella un rato, para que la conocieras, para que ella no desconociera (como yo) a su abuelo ausente durante su crianza. Y tras cruzar la puerta de la casa, me arrepentí.

Se acabó.

Ya no me duele, ya no me interesa mantener ese delgado hilo de relación que nos quedaba ante tu falta de interés. Porque no se trata de tu falta de cariño, o de las escasas demostraciones de amor que tienes.

Se te acabó tu mendiga de amor paterno y aprobación constante.

Se te fue el puerquito con el que desatabas tu ira, desde 2007.







Tiro la toalla en el tema. 

Y reconozco que me tardé en aceptarlo.






Owari.

Friday, November 23, 2018

Pocas pero efectivas

En esta última visita a mi tierra natal, elegí sabiamente a quien ver (y a quién no), para ponernos al corriente con nuestras interminables pláticas y anécdotas.

Cada vez me cuesta menos pensar a quien voy a dedicarle tiempo en mi siempre corta estancia en la Laguna; no sé si es porque ya no estoy para quebrarme la cabezota quedando bien o procurando a los amigos (porque la comunicación debería de fluir en ambas direcciones, no sólo el interés debe salir de mi parte) o porque cada vez me alejo un poco más de algunas personas. Tal vez una mezcla de ambas cosas.

Sentí que me hizo falta hacer un par de actividades extras, pero ya con una pequeña, se complican los traslados, las estancias, las comidas...

Me fue muy grato ver a mis amistades, aunque fuera un ratito.

Recargué pilas emocionales, eché otros dos kilos de la carga mental a la basura, abracé, escuché, alenté, me cuestioné, me desilusioné, lloré, extrañé, reí, me disculpé, me escondí, me desvelé, me dio insomnio las tres noches seguidas a las 3:00 AM...

Espero poder volver con más tiempo para ver a quien en esta ocasión no fue posible.

Y espero comerme ese elote que todavía está en deuda.

Monday, August 13, 2018

Practicantes

Pues, yo lo fui alguna vez y vi muchas cosas que sucedían a mi alrededor, a todos los niveles (operativos, directivos, mandos medios); vi también que a la gente le gusta ser tomada en cuenta, que  como agente externo, también puedes replantearles el panorama o cambiar su visión sobre cierto tema cuando ya está muy viciada.

Así como hubo grandes lecciones en mis días de practicante (hace 12 años) de toda la gente que me enseñó algo, no importa si fue bueno o malo (como para no querer replicarlo), también hubo maestros posteriores (mis compañeros o jefes de cada uno de mis trabajos), que con sus palabras o lecciones en carne propia trataron y me transmitieron su conocimiento y experiencias.

Justamente de los practicantes que a mi me tocó tratar como mis "no iguales" están en la primera parte de la fila los de EMG: dos chicas de TSU del área de seguridad e higiene, que pasaron muy sin pena ni gloria por le departamento. Después mi jefe pidió otros dos practicantes, esta vez fueron una chica de TI y un chico para seguridad, de ellos lo más destacable fue que entablé una relación amistosa con la chica y a la fecha actual, me sorprendió en los primeros meses de este año diciéndome que iba a entrar a estudiar para ingeniero industrial "como tu" fueron literalmente sus palabras en la conversación.

Posteriormente entraron otras dos chicas para el área de seguridad nuevamente, una de ellas hija de uno de los mecánicos que ya tenía años trabajando ahí y que era del grupo con el que yo comencé el proyecto de 5S's (con la que también mantengo contacto hasta tiempo presente) y la otra que, al término del periodo de prácticas, tuvo oportunidad de quedarse a trabajar en el CCTV para el departamento al que en ese tiempo, yo ya no pertenecía.

En esta última etapa de mi vida laboral he visto desfilar diversos practicantes (tanto en producción como en mantenimiento; mi área no ha tenido): el primero era técnico, foráneo, hizo estudio de tiempos y movimientos. La segunda, técnica también, (con quien me encariñé y no he sabido mucho de ella desde su salida), continuó con los estudios de tiempos; el tercero, ingeniero industrial, foráneo también, continuó con la toma de tiempos para incluir los tiempos estándar en las cartas de proceso...

Después vino un par de chicos que estudiaron mantenimiento industrial que terminó (por cuestiones de demanda laboral) en el área de producción haciendo las horas de práctica y posteriormente, con trabajo ya propiamente dicho, en mantenimiento, justo cuando yo regresaba de mi incapacidad de maternidad.

Vinieron otras figurillas que destacaron por: su corta duración en el periodo de prácticas, el corte de cabello, su pase desapercibido por la empresa, la forma de vestir, el lugar de origen, el tema del proyecto final, etcétera.

La parte interesante del relato es que, cada uno de ellos ha estado en diferentes etapas del crecimiento de una empresa o departamento, y les han tocado cambios radicales o proyectos ambiciosos; mucho de lo que yo aprendí haciendo de practicante lo sigo transmitiendo como "cultura general" a los chicos que pasan por mis manos (aunque no sea su responsable directa) porque, a fin de cuentas, todo te ayuda, (ya es cosa de cada quien decidir si lo quieren aplicar o no).

Sunday, August 12, 2018

Procesos personales

Me he convertido en cómplice (queriendo y sin querer) de cambios GRANDES y SIGNIFICATIVOS en la vida de algunas personas; se siente muy bien formar parte del proceso, o ser clave del mismo.

A veces sólo se necesita eso: un catalizador.

Thursday, August 2, 2018

reencuentro en el ITL

Fue una de esas coincidencias que hacen que te salte el corazón de gusto, yo iba saliendo de la cafetería y tu ibas entrando con tus compas de la carrera con los que jugabas Magic; nos vimos, pusimos esa sonrisa marca morirás en nuestros rostros y nos dimos un pinche abrazo marca ACME porque, de verdad, teníamos años sin habernos topado (ni buscado).


Durante mis primeros años de vida fuera de Torreón, cada que coincidíamos en la ciudad nos veíamos, nos echábamos mensajitos, platicábamos a distancia por FB o Whatss, nos echábamos el chal por audios de Whatssapp, me contabas tu "Reynohill aventuras", nos poníamos de acuerdo para acompañarnos a bodas a las que nos habían invitado... me entristece profundamente saber que no sucederá jamás...

Wednesday, July 11, 2018

Somewhere

Somewhere in the world 
Somewhere in the dark 
I can hear the voice that calls my name 
Might be a memory 
Might be my future 
Might be a love waiting for me 

Rock me gently 
Hug me tenderly 
'Til the morning breaks, night fades away 
I've spent my time in vain 
Trapped inside pain 
Don't let me down 
Help me see the light 

Feeling bitter and twisted all along 
Wading through an empty life too long 
I close my eyes 
Listen to the wind 
Longing to belong to a higher place 

Let me hear your voice  
Let me be with you 
When the shadow falls down upon me 
Like a bird singing 
Like a breeze blowing 
It's calling me 
Somewhere in the world


(hoy mi memoria me recordó esta pieza, que, me vine cantando un tanto tristona desde que bajé del camión rumbo al trabajo esta mañana) 

Tuesday, July 10, 2018

Friday, July 6, 2018

Déjala que baile

Hoy que la tierra no es plana
Ni la ciencia ya es de herejes
Hoy que no marcan tendencia
Más las pinturas rupestres
Hoy que no tienen sentido
Las palomas mensajeras
Ahora que por fin las redes unen al planeta

Hoy que no hay duelos a muerte
Cada vez que alguien te irrite
Para poder desahogarnos
Hemos inventado Twitter
Si pensamos diferente
Ya no huele a disputa
Los filósofos no brindan con cicuta

Ella no es la princesa delicada
Que ha venido a este party a estar sentada
Ella no es solamente lo que ves
A ella ni tú ni nadie le para los pies

Déjala que baile con otros zapatos
Unos que no aprieten cuando quiera dar sus pasos
Déjala que baile con faldas de vuelo
Con los pies descalzos dibujando un mundo nuevo
Déjala que baile

Ella es destino, ella es origen
Es el relato y la escritura que conviven
Ella es principio y ella es final
Baila con ella en esta fiesta que es global

Oye, escucha
Es la lucha
A rimar

Déjala que baile en esta fiesta
Con la idea de liberarse de una moral impuesta
De no culpabilizarse por buscar la respuesta
Si tiene que casarse que sea con su protesta
Este solo es mi humilde modo de decir
Que aquel que busca un florero es que no cuida su jardín
Así que olvida todo lo aprendido y sal a bailar
Pues ninguna estrella pide permiso para brillar